Posts Tagged 'Atlético de Madrid'

A pesar de todo, ¡haz reir!

Intentarás seguir tomándotelo todo con cierto sentido del humor...

.Intentarás seguir tomándotelo todo con cierto sentido del humor..

1 Te ha vuelto a llamar Homper. Está leyendo un libro de Víctor Olmos sobre la vida y obra de Jardiel Poncela que se titula ¡Haz reír, haz reír!, la consigna que le inspiró desde que se dio cuenta de que quería ser escritor. -Esa consigna se la compraría ahora mismo- le dices tú- Yo también hubiera apostado por ¡haz reír, haz reír!…Pero últimamente me he amargado más de la cuenta. Ya sabes, el sentido del thumor… La realidad es que te afecta también ese otro cáncer de desvergüenza que ha hecho metástasis en España. No iba a curar tus males, pero seguro que vivirías mejor si, en lugar de desayunarte cada día con un memorial de agravios de los que debían ser personas ejemplares, sólo te alimentaras de noticias felices. -¡Y tanto! –confirma el Hombre Perplejo- El propio Jardiel tendría que reescribir ahora su novela Pero…¿hubo alguna vez once mil vírgenes? Cambiando a las vírgenes por los políticos honrados…¿hubo alguna vez once mil ejemplares de esta especie?

2

Como a su edad el único tesoro que tiene es el tiempo, Homper fue la otra tarde a la residencia donde se aloja ahora la tía Albertina. En realidad esta anciana no es tía suya, sino la única prima de la tía Clota, aquella mujer que emigró a Estados Unidos para ganarse la vida como profesora de español y con la que el Hombre Perplejo sí guardaba una relación entrañable. Poco antes de morir en su casa de Vermont, y en el curso de una de esas conversaciones que mantenían a través de SKYPE, la tía le desveló un secreto entrañable largamente guardado. -Te acordarás de aquel coche de pedales que te regalé cuando cumpliste siete años, ¿verdad? -¡Cómo no me voy a acordar, si fue el mejor regalo que recibí en mi infancia! -Tú entonces no te preguntabas cómo una pobre maestra pudiera permitirse el lujo de comprarte aquel juguete tan caro, claro. -¿Yo?…Yo me subí como loco a aquel bólido de color rojo y empecé a pedalear por el pasillo creyéndome Fangio, ya te puedes imaginar… Entonces la tía Clota le contó que en realidad el coche de pedales no lo había comprado ella, sino que le tocó en una tómbola a su prima Albertina y ésta se lo puso como regalo de Reyes a su hijo Clementín. Sorprendentemente, la criatura no demostró por el coche de pedales el menor interés. Al contrario, lo que de verdad le gustaba era la Mariquita Pérez de su hermana Pilarín, a la que, con gran desesperación de la niña, secuestraba para cambiarle los vestiditos, darle de comer y acostarla en su camita con verdadera ternura. Así que, comprendiendo que el niño le había salido un poco nenita, un día Albertina se hartó, empaquetó el precioso coche de pedales y se lo envió a la tía Clota para que se lo regalara a ese sobrino tan especial que se asombraba por casi todo. -Ese chico eras tú, querido Homper –le confirmó la tía Clota – Si te pude regalar el coche de pedales fue gracias a ella. Por cierto, que Albertina enviudó joven, Clementín acabó saliendo del armario y murió poco después, y Pilarín se casó con un alemán y no ha vuelto por España. O sea, que mi pobre prima está sola, como tantas ancianas. Por favor te pido, no dejes de visitarla alguna vez…

3

Homper encontró a Albertina insospechadamente feliz. Se presentó ante ella con un ramo de flores recordándole que él era el niño beneficiado por el coche de pedales, y le dijo que no se lo había agradecido antes porque no se enteró de su generosidad hasta poco antes de la muerte de la tía Clota. Por lo visto, Albertina mantiene muy buena cabeza. Casualmente está leyendo Angelina o el honor de un brigadier, porque ella también es una gran amante de la literatura de Jardiel, aunque precisó que le hubiera gustado que en lugar de Angelina la protagonista se hubiera llamado Albertina, como ella misma. Toda la vida ha buscado argumentos para la autoestima, y tener nombre de heroína literaria le hubiera ayudado mucho. Cierto que había una Albertina esencial en Á la recherche du temp perdu, pero ella se consideraba demasiado simple para embarcarse en la espesura de Proust, mientras que las comedias de Jardiel eran ligeras y frescas como un polo de menta, y ésta no hubiera perdido nada, incluso hubiera ganado, si la protagonista fuera Albertina. -Es una lástima –suspiró-Porque no hay que desaprovechar ni una ocasión para la autoestima.

4

A su lado, junto al libro, había sobre el sofá un ABC en cuya portada aparecía la foto del sospechoso del día. -¿Ves?- dijo Albertina mirándola de reojo- A mí el escándalo de Rato por una parte me desanima, pero por otro lado me arroja lastre de remordimientos antiguos…¿Sabes?…Una vez, cuando él estaba en la cumbre coincidí en un te benéfico con una de sus admiradoras fanáticas, una señorona muy encopetada. Pasamos la velada juntas y charlamos mucho, casi que nos hicimos amigas. Y así, contando anécdotas y recuerdos se me ocurrió confesarle ingenuamente que yo después de la guerra lo había pasado tan mal que llegué a falsificar dos cartillas de racionamiento para poder criar mejor a mis hijos. Entonces ella dio un respingo y me soltó esto: ¿Cómo pudiste caer tan bajo?…¡La gente bien jamás robamos! Yo me excusé alegando que no debía de ser tan bien, porque mi marido era un perfecto inútil y en casa pasábamos hambre, pero lo cierto es que a partir de entonces siempre que nos encontramos desvió su mirada mientras yo fustigaba a mi conciencia repitiendo para mis adentros: ¡ladrona!…¡Estafadora!..¡Eres una delincuente! La tía Albertina se echó a reír con estrépito -¿Ves?-le dijo a Homper señalando a la portada del ABC- Como todo es relativo, hoy me siento rehabilitada, y mi autoestima ha subido muchos puntos.

5

Se quedó asombrado Homper de que en una residencia de ancianos se respirase tanta alegría. -Es sobre todo porque tenemos un grupo que nos reunimos todas las tardes para contarnos sólo cosas alegres y jugar al parchís –dijo Albertina mientras iba presentando a sus componentes- Nos llaman los Positivos, y somos Sagrario, Florestán, Bernabé y servidora. Sagrario está encantada porque desde hace meses no ve los informativos de televisión y porque ha podido desempeñar la sortija de rubíes que heredó de su madre. Florestán es un viejo tenor que está radiante: al fin le han hecho unos implantes que le permiten cantar arias y romanzas sin que se le caiga la dentadura en los sobreagudos, como le sucedía antes para bochorno propio y ajeno. Albertina se ha liberado de su mala conciencia de falsificadora de cartillas de racionamiento y de la adicción a Jorge Javier Vázquez. Además cuando acabe Angelina o el honor de un brigadier se hará más jardielera todavía leyendo el ¡Haz reir, haz reir! que le ha recomendado el propio Homper.

6

Claro que, para hacer reír de verdad, nada como el desparpajo y la desinhibición del cuarto de los Positivos, Bernabé, comandante jubilado y socio del Atlético de Madrid. -Yo les comuniqué a mis compañeros que padecía un cáncer de vejiga y que, con perdón de las señoras, lo iba a afrontar con espíritu militar-dijo-: punto uno, con dos cojones. Punto dos: optimizando los recursos. Punto tres, explotando el éxito. Reconozco que los del punto uno se me pusieron de corbata cuando me explicaron que la operación consistía en una resección transuretral, oséase, que el bisturí mágico me lo iban a meter por el mismísimo canutillo del regocijo, que sólo recordarlo me pone los pelos como escarpias. Al respective, y demostrando que había captado la metáfora, la amiga Albertina observó con malicia que el canutillo no siempre da satisfacciones, a lo que yo respondí con laconismo castrense: negativo. Pues salvo en el caso de gatillazo, que, como hombre de armas ni puedo concebir, el canutillo, en su doble función excretora y propiamente sexual, es fuente de máximo regocijo, mayormente en nuestra edad provecta. Von Clausewitz, Maquiavelo y otros tratadistas mantienen que el concepto de poder en el hombre evoluciona con la edad, siendo así que en la juventud el poder es, sobre todo, y con perdón por la expresión, poder follar, en la madurez poder mandar, y en esta vejez en que tanto luchamos por mantener enhiesto el pabellón, consiste mayormente en poder…¡mear! Y no vean ustedes el miedo que tenía yo al bloqueo miccional después de la anestesia, la jodida sonda y todas esas travesuras que menoscaban la gallardía de una verga militar…

7

En este punto el comandante Bernabé hizo un alto, bebió medio vaso de agua, secó su bigote con un pañuelo y prosiguió su discurso en un tono menos épico y con los ojos abrillantados por el esmalte de la emoción. -Ilusionado al saber que la que me iba operar era una uróloga de muy buen ver –continuó el ilustre soldado- quise optimizar los recursos y explotar el éxito intentando retrasar la acción de la anestesia al objeto de sentir unas manos femeninas maniobrando en misión de servicio sobre mi intimidad…Luché como un jabato, pero no pudo ser. Eso sí, cuando veinticuatro horas después de operado otras manos angélicas me retiraron la dichosa sonda y este menda tuvo que quedarse sólo ante el peligro…tuve la satisfacción y el orgullo de sentir que el regocijo fluía de nuevo por el canutillo en forma torrencial. Primero, del color de un reserva de Rioja, al cabo de un rato como rosado de Navarra, después tal que un amontillado, luego cual manzanilla y a los dos días claro como el agua del arroyo… Al comandante Bernabé se le saltaron las lágrimas. -Y la verdad, no se qué guerra seguirá dando el puñetero cáncer, pero esta batalla la hemos ganado.

8

Parece que lo dijo en tono heroico, pero lo cierto es que los Positivos se lo tomaron a risa, y al poco tiempo el jolgorio del comandante y de toda la residencia que había seguido su discurso era un puro disparate. Como la vida y la obra de Jardiel que ahora, en forma de libro, tenía entre sus manos tía Albertina. –¡Haz reír, haz reír!-decía mostrando la portada al aguerrido Bernabé. Tengas lo que tengas, aunque sea un cáncer.  

Polvo idolatrado

La cuestión es: ¿dónde hay más Cervantes, en sus páginas o en esos  restos que al  final se han identificado como los del autor del Quijote?...

La cuestión es: ¿dónde hay más Cervantes, en sus páginas o en esos restos que al final se han identificado como los del autor del Quijote?…

1

Ya dijiste hace días que lo peor de la enfermedad es que fomenta el egocentrismo. Excusatio non petita, acusatio manifiesta. Te pones a escribir y si te enredas en tus tonterías, como te suele gustar, parecerá que tienes un corazón de pedernal, y que sólo miras a tu ombligo. Hoy deberías hablar de la enésima canallada de esa peste que es el terrorismo yihadista en Túnez. No lo haces porque nada se te ocurre que pueda sonar a original en ese odioso asunto. Hace dos días sin embargo te apetecía hablar de tu Aleti, qué manera de sufrir, qué manera de ganar. O del júbilo oficial por la declaración de que esos restos encontrados en el Convento de las Trinitarias de Madrid son los de Miguel de Cervantes.

A propósito, hay que ver lo que hacen la fe y, sobre todo, el deseo. A lo que se ve, lo mismo podrían proceder estos restos de una mesilla de noche podrida en un desván con humedades que de un soldado de la guerra de Troya, o de la batalla de Bailén, que queda más cerca. Da igual. El caso es que los sabios han decretado que esos detritos orgánicos son los del autor del Quijote y ya tenemos un hito más en el itinerario turístico de la capital para que los guiris se hagan la consabida foto. Lo que dormía en la cripta de las Trinitarias desde hace siglos seguro que no contiene más esencia de don Miguel que cualquiera de sus páginas, pero mola más pasear por el Barrio de las Letras, hacer unas compritas, tapiñar en uno de los bares de la zona y retratarse en la fachada de un convento que a partir de ahora será emblemático (cómo empieza a cargarte este adjetivo) en la cultura universal.

A ti, que debes de ser un paleto insensible, semejante suceso histórico te produce estupor. Parafraseando los dos últimos versos del famosísimo soneto de Quevedo, piensas que los restos de Cervantes serán cenizas, mas tendrán sentido/ polvo serán, mas polvo idolatrado.

2

Nunca has entendido el exagerado respeto por los restos humanos, y menos en esta época de general escepticismo y de desmitificación de los símbolos. En este caso que ha copado la atención de la actualidad madrileña durante las últimas semanas roza la idolatría. Si eres un creyente, lo esencial de la persona no es su cuerpo, que sin alma apenas es nada. Si no lo eres, y no crees por tanto en la trascendencia del espíritu, qué te puede importar que esos despojos fueran en otro tiempo templo de aquel. Sin embargo -poderoso caballero es don dinero- hasta el más ateazo traga con la superstición cuando adivina que esta atraerá turistas. ¿Qué habrá de verdad en ese arca de la catedral de Colonia donde dicen que se conservan los restos de los Reyes Magos? ¿Qué quedará de Agamenón en lo que te que te contaron que era su tumba? ¿Serán de verdad de J.S. Bach los huesos que se hospedan bajo una lápida de la la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, y donde, por cierto, te retrataste con tu coro, como cualquier turista borreguil, cuando fuiste a cantar allí la Pasión según san Mateo? ¿En cuál de los miembros de San Juan de la Cruz, distribuidos en múltiples relicarios por España reposa más santidad?

Por concluir: ¿qué tiene ese amasijo de residuos orgánicos que acaban de consagrar como restos del manco de Lepanto para que lo miremos como un tesoro? Desde tu punto de vista, sólo el consenso. De vez en cuando el ser humano necesita pretextos para aferrarse a la idea de trascendencia. Debidamente manipulado por los políticos y los medios, el pueblo ha acordado esta vez que acercándose a adorar las cenizas del genio se refina de espiritualidad y se hace más culto. Bienaventurados los ingenuos, porque ellos alimentan las glorias de la patria y, sobre todo, acaban haciendo caja.

Y como el muerto al hoyo y el vivo al bollo, en la próxima entrada contarás por qué te está costando tanto últimamente alimentar este blog. Eso no te enorgullece nada. Al contrario, más bien te duele.

La caja de galletas y la luna

Ni un día sin preocupación...¿Qué puede hacer un hombre de tu edad cuando no encuentra su caja de galletas en su propia casa?...

Ni un día sin preocupación. ¿Qué puede hacer un hombre de tu edad cuando no encuentra su caja de galletas en su propia casa?…

Una mancha de mora con otra mancha se quita. Qué verdad. En medio del caos –calor tórrido y gusanillo por dentro que roe tus días- vuelves al campo, refresca el ambiente y se echa la noche limpia y saludable sobre ese pequeño oasis de verdor en el que aún se refugian, confiadas, tus inquietudes. Incluso se escucha el rumor del arroyo que baja de Gredos, este verano felizmente más rumboso que otros de sequía contumaz. Arriba preside la luna creciente, con cara de chica que espera novio sentada en el poyete de la noche. Le quedan dos o tres días para ser toda redondez dichosa.

Te vas a la cama tarde. Después de dos noches de Valium por prescripción facultativa esta vez te da la vena naturalista y decides prescindir de farmacopea. Te engatusarán la luna, otra vez ella, a través de la ventana, y los elementos que metes en el bombo del sueño como si fueran los números de la lotería. Elemento número uno: eres joven, juegas muy bien al fútbol en el Atleti y metes de cabeza el gol que arrebata al Real Madrid la Champions que creía ganada hasta el minuto noventa y tres. Elemento número dos: sigues siendo joven, estás en una playa solitaria, a lo lejos avanza una figura femenina, se te aproxima, se despoja de un albornoz y se queda desnuda. Es una mujer bellísima, pero atormentada. Te dice que si no la haces tuya en ese instante y sobre la misma arena se internará en el mar hasta que las olas se la traguen como a Alfonsina Storni. Decides salvarle la vida. El sueño va por buen camino. Elemento número tres. Surge de las tinieblas Isidoro Álvarezha habido apariciones más turbadoras, cierto- y te nombra embajador de Viajes el Corte Inglés, entregándote a continuación un bono gratuito que te permite ir donde quieras, como quieras, por el tiempo deseado y en tu compañía preferida. Elemento número cuatro: Bach resucita para pedir que vayas con tu coro a cantarle a su señora Las mañanitas del rey David, porque es su cumplesiglos y le hace mucha ilusión. Los costes, a cargo del Emperador. Elemento número cinco: regresas a la infancia, estás en una confitería de alguna ciudad vasca y te suplican que comas todos los canutillos rellenos de crema que se te antojen. Son la especialidad de la casa, y una de tus debilidades. Elemento número seis: el Capitán Akab te invita a perseguir en su buque ballenero a la bisnieta de Moby Dick. Elemento número siete: las hermanas Koplowitz se tiran de los pelos por cortarte las uñas, acaso el acto de aseo personal que te da más pereza y para el que nunca encuentras el momento oportuno. Lo echas a suertes de forma salomónica y a Esther le tocan mano izquierda y el pie derecho, mientras que Alicia se ocupa de la mano derecha y el pie izquierdo. Ellas, para no hablarse, te piden por favor que entre tanto les permitas ver Sálvame. No faltaría más.

En éstas el cielo levanta las persianas y amanece. O sea, has dormido bien sin auxilio químico. Ya es algo. Hubieras deseado aprovechar más a fondo el elemento número dos, el de la mujer y la playa, pero los sueños sueños son, y duran lo que quieren. Amanece, canta el gallo, la mañana respira fresca, suena cantarín el chorrito de la fuente. Parece que los jabalíes han vuelto a hacer de las suyas, bajan del monte, hozan en las zonas húmedas buscando lombrices, avellanas, las primeras castañas, manzanas, ciruelas. Dejan parte de este jardín ya de por sí algo asilvestrado como un auténtico patatal.

-No pasa nada-piensas.

Es lo bueno de tu situación. Despiertas cada mañana y lo demás no importa. Pero…¿qué es un hombre sin preocupaciones? En una casa de campo de seis adultos, siete niños, y numerosos parientes y amigos que entran y salen es difícil encontrar hasta tu sombra. A la hora del primer desayuno, cuando los demás duermen, te das cuenta de que, en un ataque de orden, alguien ha cambiado de su sitio tu caja de galletas, esa caja que una navidad albergó un panettone y que tú convertiste en el depósito ideal para conservar las galletas sin que se queden húmedas o revenidas. No todo podía ser miel sobre hojuelas. Hoy vas a buscar la caja que luce estampada la imagen de una niña bonita y no la encuentras. Te desesperas. Te indignas. Y te preguntas cómo es posible que a un hombre de sesenta y ocho años el destino le pueda asestar una puñalada tan cruel.

Por fortuna, al cabo de un rato la descubres en el fondo de un anaquel de la despensa. Vacía naturalmente. Bajas al pueblo, compras Tortas de Aceite Inés Rosales y galletas de avena, la llenas y, como eso es el símbolo de tu felicidad momentánea, la fotografías y a continuación redactas este post. Qué lata. Si mañana ya no tienes que buscar la lata de galletas, vas a tener que recordar que estás jodido de verdad.

Claro, que siempre quedará la luna.

Carpe minutum

Para aliviar esperas y preocupaciones, nada como mirar al cielo y aprovecharlo...

Para aliviar esperas y preocupaciones, nada como mirar al cielo y aprovecharlo…

1

Cruzas el pinarcillo que se extiende a los pies de tu balcón y pasas junto a cuatro cacatúas verdes de esas que invadieron Madrid. Ahora picotean hierbas y gusanillos como si como si esta fuera su tierra de toda la vida. Ni se inmutan al verte. Recuerdas al tío Augusto, naturalista y ornitólogo, subdirector del Museo de Ciencias Naturales, muerto en Madrid el día de San Isidro de 1946 de un derrame cerebral. Más que recordarlo, lo imaginas, puesto que aunque llegara a tenerte en sus brazos, no sabes de él más que lo que te contaba tu madre, tus hermanas y tus primos mayores, las fotos familiares, sus libros antiguos, con preciosas láminas de animales que aliviaban tus largas estancias en la cama por frecuentes anginas, sus papeles, sus publicaciones. Se sorprendería al comprobar que un ave tropical se ha aclimatado a tu pueblo. ¿Estaría a favor del respeto a las cacatúas, o abogaría por combatirlas, como proponen ahora?

Hay dilemas éticos para cualquier cosa.

2

Paseas luego por Madrid Río muy bien acompañado por dos damas y te fijas en unos galápagos que toman en el sol en un espigón del estanquito que es por ahí el Manzanares. Te preguntas si Darwin podría adivinar su edad de un vistazo. Cuando tú cogías galápagos como esos en el Tiétar, los quelonios se defendían tirándose unos pedos absolutamente disuasorios. Puaf, qué hedor. Por una simple regla de tres argumental, te imaginas al autor de la teoría del evolucionismo saludando a los gigantescos ejemplares de la Isla de los Galápagos –alguno de ellos sobrevivió hasta hace pocos años- con una pinza en las narices. Buena caricatura para el Punch.

Duda añadida: ¿serán las ventosidades de estos fabulosos reptiles tan culpables como dicen que son del calentamiento global los meteorismos de las vacas? Hay cada teoría…

3

Por la tarde, tras la siesta butaquera (no pijamera), que es la que te gusta, te pones el ordenador sobre la rodilla y con la espalda protegida por el mullido respaldo tratas de sacar adelante un post que te atormenta desde el viernes pasado. Se te ha encasquillado. Tu compromiso con elduendedelaradio te reconcome como si fueras un criminal inconfeso. Tantos días sin dar señales de vida…¿A dónde vamos a llegar?

El post que tenías en la cabeza se hubiera podido titular: ¿Para qué nos sirve Europa? O así. E n la jornada de reflexión ante las Elecciones Europeas querías reflejar lo que supuso el sueño de Europa para tu generación. Europa como ungüento para curar definitivamente las heridas de la Segunda Guerra Mundial. El espejismo que nos trajo la Unión Europea con su maná de fondos y subvenciones, dinero que la picaresca nacional ordeñó a conciencia. La decepción cuando se pinchó el globo y se estrechó el cuerno de la abundancia. El escepticismo y el desinterés por la política europea, contagiada por la fobia que todo lo político despierta tras la crisis. ¿Para qué sirve Europa?, se pregunta el abstencionista que pasó de urnas el domingo después de haber mamado lo suyo, como casi todos.

-No seas tonto, papá- responde el hijo de papá rico que ha pasado a ser papá indignado- Si no hubiera Europa no habría Champions, y si no hubiera Champions…¿qué sería del próximo sueño de Florentino?…

El chaval sospecha que, consagrado definitivamente el presidente del Real Madrid como ser superior y Sergio Ramos como hijo en quien el padre tiene todas sus complacencias, no habrá dios que le niegue a Florentino una pequeña recalificación más. Por ejemplo, ampliar el Bernabéu hasta la Plaza de Castilla, o levantar unas Torres Florentonas en el Retiro para ningunear a las famosas Petronas. En fin cualquier detallito para recordarnos que debemos estar orgullosos de que Madrid sea la capital mundial del fútbol, que quien manda, manda, y que se acabó la miseria. Afortunadamente el papá indignado es propietario de una proveedora de perfiles metálicos a la constructora de Florentino, de modo que a él también le volverá a sonreír Europa.

-Tienes razón, hijo –concluye el abstencionista arrepentido dando un cachetito cariñoso a su hijo- Si no hubiera Europa ya no podríamos aspirar a la undécima…

Larga vida pues a esta Europa que parece resbalarnos.

4

Pierde la final de la Champions tu Atlético de Madrid, te duele Europa (no tanto como la derrota de tu equipo), sigues anotando observaciones inútiles con las que otra veces eres capaz de añadir algo nuevo a tu blog. Sin embargo el post que iniciaste el viernes no avanza. Definitivamente se te ha atragantado. ¿Por qué? Porque vives sin vivir en ti. Va hacer casi dos semanas que terminaron las pruebas previas a tu nueva ración de radioterapia en la Dorsal 7.

-Ya le llamaremos –te dijeron en el hospital

Y sin embargo no te llaman. Revives la misma inquietud del candidato a un puesto de trabajo que espera la llamada del head hunter, del actor que cree haber sido el mejor en el casting para el papel de Hamlet o del futbolista cuyo nombre suena para uno de los equipos grandes. Tu zozobra sin embargo tiene motivos mucho menos estimulantes, y es idéntica a la de miles de sufridores que hacen cola en los hospitales públicos o privados: ¿cuándo te avisarán para pasar por talleres? ¿Cuándo decidirán los hechiceros de la tribu que es el momento adecuado para llamarte a capítulo y administrarte rayos de esperanza?

Qué duro se te hace esperar.

5

Declinas tu propósito de rematar un nuevo post. Te desplomas en tu butaca favorita dispuesto a sumirte en un legítimo dolce far niente, pones la televisión y no puedes descansar. Tu atención se divide entonces entre si es hora ya de llevar tus cortinas al tinte, si sería mejor ponerte a hacer una ensaladilla rusa o si es prioritaria la suerte de los polluelos de la barnacla, una anátida que según el fascinante documental del canal National Geographic Wild, cría en los acantilados de Escandinavia. Cuando la barnacla madre ve que su pollada ya está para salir a buscarse la vida, levanta el vuelo y la obliga a saltar a tierra firme para que la siga cuando aterrice. Los patitos de barnacla, que aún carecen de plumas y no saben volar, se lanzan uno a uno al vacío como esos suicidas que antaño se tiraban por el Viaducto.

-¡He tenido una suerte de pata madre! –dirán los que no se estrellan contra las rocas.

En estas lucubraciones distraes tu larga espera. Aunque la incierta vida de las pequeñas barnaclas te inspira la más tierna de tus emociones, te llega el sueño. Te cuesta acomodar tu costillar en el cama, pero al final acabas durmiendo.

6

Como tu ánimo siempre está ligeramente barnizado de ciclotimia, la preocupación con la que te acostaste se diluye cuando amaneces y te asomas al balcón. El cielo hace milagros. No lo dices en sentido figurado, sino en sentido real: miras al horizonte y el espectáculo de las nubes rasgadas por una especie rompimiento de gloria sobre la silueta de San Francisco el Grande es un milagro estético que sólo puede presagiar buenos días. Turnersobre cuya vida se acaba de presentar en el Festival de Cannes una película muy interesante- no lo hubiera pintado mejor. Enfocas la cámara de tu móvil ( la única que sabes manejar) y haces lo posible por atraparlo.

Por unos momentos archivas a las cacatúas, a Europa, Florentino el Magnífico, la Champions perdida por el Atleti, la suerte de los galápagos y de las barnaclas, el llanto de tus vértebras, el retraso de radiología, el tinte de las cortinas, la ensaladilla rusa y hasta el encaje de bolillos que te presentan la Declaración de la Renta y otros pagos pendientes. El carpe diem del clásico ya casi te parece excesivo: carpe minutum y a vivir despreocupado, que son dos días.

  

 

 

 

 

El orden del día

futbol_dic20131
-Qué tiranías las del poder legítimamente constituido -pensaba Silvia mientras esperaba el metro repasando en su tableta la prensa del día- Así que el presidente Zapatero cesó a su ministro de cultura Molina por ser demasiado austero y porque necesitaba una ministra joven y más glamourosa. Manda narices, manda castañas, manda ovarios…
Y sin embargo estaba lo suficientemente bien educada como para seguir sobreviviendo a base de aguantoformo. Bien educada en casa y en las aulas: ingeniero industrial, masters diversos, cuatro idiomas y el inmenso privilegio de haber opositado al empleo público y conseguido plaza de secretaria en Presidencia de Gobierno. ¿Cómo se iba a quejar, cuando la mayoría de sus compañeros de promoción aún estaban en el paro?
Su primera tarea aquel día no podía ser más estimulante. Tenía que redactar el orden del día del próximo Consejo de Ministros cuyo borrador le presentó Agustín, el hombre que mejor le caía del staff presidencial.
-Y a pesar de todo, tus ojos de zafiro siguen inundando de poesía el túnel de mis días –le recitó cadencioso al oído el secretario del subsecretario de Presidencia mientras le entregó la carpeta y puso sobre su mesa un irresistible café capuccino de máquina, la pócima matinal menos dañina para ella- Te podría decir que son de Pessoa, pero son versos de propia Minerva
Silvia le lanzó un besito, sonrió agradecida y aproximó cautelosamente sus labios al borde del vaso de plástico.
-Bébelo sin miedo, darling, que ha hecho cien metros de pasillo conmigo y debe de estar medio templado…Y recuerda que, por horrible que te sepa el café de máquina y digan lo que digan los barandas que nos gobiernan, yo te seguiré queriendo desesperadamente.
2
Los que el secretario del subsecretario llamaba barandas llevaban a la aprobación del Consejo de Ministros el siguiente minutado que Silvia empezó a teclear en su ordenador.
1. Reunión de Luis Enrique con Zubizarreta para la presunta contratación del primero como futuro entrenador del Barcelona. Petición al Consejo de Estado de informe sobre la posible incidencia de tal reunión en el tramo final del Campeonato de la Liga.
2. Informe del Instituto Nacional de Estadística sobre las posibilidades reales de los clubs Atlético de Madrid, Real Madrid y Barcelona de ganar el Campeonato de la Liga, a fin de evitar pérdida de horas de trabajo en la especulación de estos datos que tanto inquietan a la opinión pública.
3. Cierre de canales de TDT. Análisis de la conveniencia de compensar dicho cierre con la oferta de nuevos canales dedicados exclusivamente al fútbol. La cultura debe ser siempre prioritaria en este gobierno.
4. Racismo en el fútbol. Petición de informe a la RAE para que desmienta que el HU-HU-HU dirigido por algunos asistentes a los campos de fútbol a jugadores de raza negra pueda ser considerado como onomatopeya del sonido que emiten los primates, y por tanto, ofensiva para estos jugadores. Petición de informe al Consejo Regulador del Plátano Canario sobre los beneficios en ventas del lanzamiento de plátanos a jugadores de fútbol, sean de la raza que sean. Medidas complementarias para demostrar que en el fútbol no hay racismo, sino ignorancia de unos pobres aficionados despistadillos y, a lo sumo, modales manifiestamente mejorables.
5. Petición a Patrimonio Nacional y al Ayuntamiento de Madrid para que se sustituyan algunas de las estatuas de la Plaza de Oriente, de reyes hoy casi inidentificables, por efigies de la misma estética erigidas en honor de Cristiano Ronaldo, Messi, Simeone, Diego Costa y Florentino Pérez, como reconocimiento de su bien ganado prestigio público y de sus servicios decisivos para el estado de bienestar. El rostro de la estatua de Diego Costa irá levemente patinado de oscuro, para que se confirme públicamente que en un país no racista se respeta también a los mulatos. La efigie de Florentino Pérez será dos cuartas más alta que el modelo original, para realzar el señorío tradicional del Real Madrid del que él es dignísimo portaestandarte.
6. Ministerio de Trabajo. Recomendación a este departamento para que solicite de las empresas y demás centro de trabajo máxima flexibilidad horaria a fin de que sus empleados puedan cumplir el sagrado deber de cumplir con sus compromisos futbolísticos.
7. Ministerio de Educación y Cultura. Recomendaciones al personal docente para que presenten el fútbol como el octavo arte, después el séptimo sólo en el ordinal de las bellas artes que ennoblecen a la condición humana.
8. Asuntos Exteriores. Se recuerda al ministro del departamento la necesidad de dar la mayor difusión en la Unión Europea al importante y certero mensaje del Presidente de Gobierno sobre la final de la Champions League en Lisboa: “El 24 de mayo será un triunfo del fútbol español”. Se sugiere que este slogan tenga un gran protagonismo en las próximas Elecciones Europeas, y se invita a todos los partidos políticos de aquí o de allá a que lo utilicen gratuitamente. Se propone proponer al Presidente de Gobierno como candidato al Premio Nobel de la Originalidad Intelectual.
9. Economía y Hacienda. Se autoriza al ministro del departamento para que piense en nuevos impuestos sobre el fútbol. Tanto a los partidarios de este deporte, por lo mucho que disfrutan, como a los que no lo son, por oponerse al sentir colectivo del patriotismo del balón.
10. Ruegos y preguntas. Siempre que sean de fútbol, y no de otras menudencias como el paro o los recortes.

3
El opio del pueblo, el pan y el circo, Lope de Vega justificando sus comedias alimenticias con aquellos versos tan cínicos:
El vulgo es necio
y, pues lo paga, es justo
hablarle en necio
para darle gusto
Esto y no hay más cera que la que arde, el que manda manda, las lentejas, que si quieres las comes, y si no las dejas. El culto al becerro de oro. El pesebrismo infinito que genera el deporte rey. Cuánto agradecía Silvia no ser política y no tener que decir que al pueblo y al fútbol, ni regañarles.
Todo le bailaba en la cabeza mientras la impresora vomitaba las copias que habría de entregar a su fiel Agustín.
-Lo primero es lo primero- le dijo al entregarle las dieciséis copias del orden del día- ¿habrá vida más allá del fútbol?…
-Podría ser…¿Te apetece que cenemos juntos el 24 de mayo?…A mí me divierte el fútbol, y soy del Atleti. Pero si tus ojos de zafiro están dispuestos a iluminar el túnel de mis días, me pierdo la final y tan feliz.
Groucho Marx decía: cuanto más conozco al género humano, más amo a mi perro. Silvia suspiró y sonrió al recordarlo. Evidentemente, no conocía a un solo perro que se llamara Agustín, pero el 24 de mayo también podría ser para ella un día inolvidable.

 

 

Demasiados huevos

Un entrenador tan excepcional como SImeone no necesita ser tan vehemente en su lenguaje, qué caramba...

Un entrenador tan excepcional como Simeone no necesita ser tan vehemente en su lenguaje

1
La niña ya no era tan niña. De modo que cuando escuchó por la radio que la vicepresidente Sáenz de Santamaría respondía a las acusaciones que le hacía la oposición diciendo que ella no había cobrado un sobre bajo cuerda en su puta vida, se quedó un poco pasmada.
-Mamá –le preguntó a su madre- Eso de su puta vida no es bonito, ¿no?
-No. Bonito no es, pero hay que comprenderlo. A veces incluso la gente educada se enfada y habla así de mal cuando le dicen cosas impertinentes.
-Porque Soraya es de derechas, ¿no? Y tú siempre dices que lo de hablar mal es cosa de los de izquierdas, que son peor educados.
-Bueno…
-Podría haber dicho sólo en mi vida, o en toda mi vida, o en mi puñetera vida, ¿no? Eso lo he oído muchas veces. Tú también lo dices alguna vez: en mi puñetera vida he dejado de hacer una cama, en mi puñetera vida he visto a tu padre recoger la mesa, en mi puñetera vida he visto a un tipo tan cursi como Zapatero
-Alguna vez, sí. Todos hablamos mal alguna vez.
-Es raro –insistió la niña tras un largo silencio para encontrar las palabras oportunas- Putas son esas mujeres que cobran por el amor, o por el sexo, que ya se lo que significa eso, y que siempre me decís que mejor no ser como ellas. ¿Quiere decir que Soraya, a pesar de tener cara de pececito de Walt Disney, ha llevado una vida de puta?…
La niña ya no era tan niña.
2
Papá, además de ser también de derechas, era lingüista, había colaborado en la edición del último diccionario de la RAE y estaba feliz de que el Atlético de Madrid le hubiera ganado al Chelsea y se plantara en la final de la Champions para disputársela nada menos que al Real Madrid. Pero la niña observó en su rostro una mueca de disgusto cuando el entrenador Simeone acabó su rueda de prensa ante las cámaras.
-Por último –dijo el Cholo después de repasar las razones del triunfo- felicito a las mamás de mis jugadores por haber criado unos hijos con los huevos tan grandes.
-Lamentable –farfulló Papá- en los medios se ha abierto la veda de la corrección y el buen gusto.
-¿Y eso qué significa? –preguntó la niña.
– Significa que donde antes decían que estaban fastidiados, contrariados o disgustados, ahora dicen que están jodidos. Y que donde antes empleaban la palabra valor, decisión, coraje, arrojo, gallardía, bravura, intrepidez, agallas, arrestos o redaños, ahora sueltan huevos o, peor aún, cojones, y encima les ríen las gracias. Y ni libro de estilo ni respeto por las buenas palabras, caramba.
La niña que no era tan niña se quedó pensativa.
-Porque los huevos esos que dice Simeone –preguntó mientras se rascaba la cabecita como intentando encontrar la razón- ¿no son esos que ponen las gallinas y que tomamos fritos, verdad?…
Papá reconoció que ser un purista del lenguaje no le obligaba a criar a una niña tonta. Así que rescató de su arsenal de palabras las más apropiadas al caso y le explicó a su hija lo que había querido decir el entrenador del Atlético de Madrid.
3
Al poco llegó a casa la tía Felisa, hermana menor de Mamá, que venía de la manifestación del 1 de mayo. La niña que no era tan niña sabía que la tía Felisa no era como Mamá. Era de izquierdas, y feminista. De vez en cuando Mamá y la tía Felisa se enzarzaban en discusiones, pero en este caso la tía sólo venía para saludar, descansar la sofoquina, hacer pis, tomarse una cerveza y criticar al gobierno lo habitual.
-Tía –le abordó la niña- hoy me enterado de lo que son los huevos de los futbolistas –le dijo con una sonrisa ingenua la niña que ya no lo era tanto.
La tía Felisa se echó a reír.
-Las mujeres no tenemos huevos, ¿verdad? –continuó la niña.
Las dos mujeres se miraron. Antes de insinuar respuesta alguna la niña dejó caer otra pregunta.
-¿Eso significa que no tenemos valor?
Papá y Mamá y la tía le dijeron que no, naturalmente, que las mujeres tenían tanto o más valor que los hombres. Felisa entonces cayó en la cuenta de que, pese a lo radical que era su ideología con el machismo en el lenguaje, jamás había protestado ante los medios de comunicación por el creciente abuso de huevos en el menú.
-Gracias, nenita –le dijo la tía al despedirse con un beso- Te debo un regalo
La niña era niña, pero no tonta.

 

En la orsa

Cuando sube la fiebre aparece cada pesadilla...

Cuando sube la fiebre aparece cada pesadilla…

1
Ibas al Metropolitano con tu amigo Antonio Muñoz-Rojas , que era también atlético, y no veías mucho fútbol de postín, pero sí que tomabais nota del habla del personal.
-¡Eh, árbitro!…denunciaba uno a voces apuntando a un jugador adelantado- ¡Que ese está en la orsa!
Estar en la orsa era en castizo estar en off side, lo que luego se tradujo como estar fuera de juego. A ti te hacía gracia aquella expresión. Era la forma más hortera de estar en la luna, o en Babia, que independientemente de lo que significan se emplean para decir estar ausente, con la cabeza en otra cosa, fuera de juego. En la orsa, vaya. A ti te ha caído un gripazo y todo lo ves y lo sientes como si estuvieras en la orsa. Se interpone entre la realidad y tu capacidad de percepción una nube de somnolencia insuperable donde se mezclan palabras, hechos, recuerdos, deseos, imágenes, problemas, frustraciones y estímulos sensoriales de todo tipo que pasan a toda velocidad por tu cerebro. Quieres aterrizar en el mundo, y no puedes. Quieres concentrarte en algo, y tampoco puedes. Quieres reanimar el blog, y te vence la molicie. El sueño de la razón producirá monstruos. El de la fiebre se conforma con desplomarte las entendederas y servirte una sarta de disparates inexplicables.
2
El domingo aún tenías ganas de contar algo más de tu viaje musical a Alemania. Nunca aspiras a ser un cronista de viajes en profundidad, pero algunas apreciaciones contra tópico sí que reclamaban tu atención. Por ejemplo, el tren de Eisenach a Leipzig partió de la estación con…¡veinte minutos de retraso! Y nadie dio ninguna explicación. Por ejemplo…¿quién puede imaginar que en un hotel de lujo alemán no sepan lo que es la banda ancha? Por ejemplo, no crea usted que en el civilizadísimo país que es la locomotora de Europa todo el mundo maneja el inglés como segundo idioma. La buena gente de Eisenach, que por unos kilómetros quedaba dentro de la antigua zona oriental, no parecía mucho mejor angloparlante que el españolito medio. La división desapareció, pero no todas las ciudades alemanas están al mismo nivel de progreso y bienestar.
3
Alguien inventó después de la Segunda Guerra Mundial lo del “milagro alemán”. Uno se alimenta de simplificaciones, y tú también, después haber visto ese documental de treinta y seis horas de la BBC que lleva por título El mundo en guerra-de visión obligada para que todos los jóvenes de ahora sepan a dónde conducen los totalitarismos-te quedas estupefacto al ponderar cómo después de la hecatombe pudo Alemania resurgir de sus cenizas. En un momento dado, el paradigma de la perfección en la tecnología y el desarrollo era alemán. Hasta en los juguetes, que era quizás el único capítulo que dominabas: Marklin en los trenes eléctricos. Schuco y Gama, coches y camines grúa. Lo de la marca Marklin se lo escuchaste por primera vez a tu primo Juan, que era uno de tus referentes, aunque cuando mejoró de fortuna ya no tenía edad de trenes eléctricos, y lo que se compró fue un Mercedes.
Estos recuerdos se agolpaban en tu cabeza cuando el domingo, aún con los ecos de la Pasión San Mateo de J.S. Bach resonándote por dentro, coincidiste con la nutrida familia Muñoz, acérrimos atléticos de la calle Embajadores, viendo el magnífico partido en el que el Atlético de Madrid ganó por 1-2 al Athletic Club de Bilbao. Hace tiempo las noches de fiebre soñabas pesadillas que se parecían a los cuadros más surrealistas de Dalí: relojes derretidos, elefantes-trombones, muñones flotando en el aire, riñones enloquecidos buscan su sitio en el crepúsculo, caballos hipertiróidicos con patas de chicle y visiones apocalípticas como la del Gran Masturbador. Ahora, la merdé onírica era aún más heterogénea e inexplicable, pues por ahí desfilaban los asistentes al funeral de Adolfo Suárez, a los que acababas de ver por la tele, tu primo Juan con su locomotora Marklin, un par de alemanes de la Wermacht tal como los pintaba el tebeo Hazañas Bélicas ocupando tu asiento en el tren a Leipzig, y la familia Muñoz, que normalmente corea Aleti, Aleti, cantando contigo y con Diego Costa  Sint blitze, sint donner, acaso la coral de la Pasión bachiana más difícil que aún sonaba en tus labios sonámbulos cuando despertaste con la camisa del pijama empapada en sudor.
O sea, el despiporren.
4
Todo lo cual quiere decir que estás en la orsa, que te anulan la gripe y el dolor de espalda, que no estás para nada serio, Y que sólo escribes esta entrada para dar fe de vida, y echarte después en brazos de la bendita modorra que te empieza a invadir cuando suben las décimas.


Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,338,061 hits

A %d blogueros les gusta esto: