Posts Tagged 'Belén Esteban'

Una heroína con estilo

Ana Vidal Abarca1

Sientes una lanzada en la espalda y la despiadada llegada del verano. Lo sientes mientras con tu amigo Eduardo pasas el sábado invitado en un cortijo rodeado de tierras de labranza, abiertas y despejadas, a orillas del Tajo. Estos paisajes en clima tan extremoso debieron de marcar la reciedumbre del paisanaje de antaño. Sólo la visión del río semiembalsado por el pantano de Azután, unos alfalfares verdes como esmeraldas y algunos pinos, fresnos, olivos y encinas refrescan la aridez del horizonte castellano manchego.

La lanzada va contigo: hoy pasarás por el despacho de los oncólogos que te vigilan para analizar el curso de tu herida. El resto de las circunstancias te llevan a evocar la grandeza del héroe tal como te lo explicaban don Celestino y Don Augusto, tus profesores de literatura. El anfitrión se llama Ramón, y es hijo de maestra. Por las noches, antes de acostarse, costumbres de aquellos tiempos, dice que su madre les recitaba poemas. A ti se te ocurre imaginar lo que sería una cabalgada del Cid campeador por esas tierras tal como la glosa Manuel Machado, el infierno que incubaba el so l bajo el casco, la cota de mallas y la coraza, el sudor que chorreaba desde la coronilla del caballero hasta las ijadas del caballo. Instintivamente dices en voz alta.

El ciego sol, la sed y la fatiga/ por la terrible estepa castellana…

-…al destierro, con doce de los suyos/ polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga- rematan tus compañeros de cabalgada.

El Mío Cid, el Quijote, Guzmán el Bueno…Nuestros héroes, antes de que Supermán, Batman y el Capitán América saltaran de los tebeos a las grandes superproducciones de Hollywood.

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También vivíais de heroínas. Si las queríais con armadura teníais a Ingrid Bergman o a Jean Seberg en sendas Juana de Arco. Pero a ti te gustaba más la Agustina de Aragón de Juan de Orduña, porque aquella Aurora Bautista, descotada y agitando la bandera con voz desgarradora mientras alentaba al pueblo contra el gabacho invasor te emocionaba mucho. Además ahí aprendiste El sitio de Zaragoza, una música muy marchosa que luego recreaba la Banda Municipal en los conciertos de primavera del kiosco del Retiro, y gracias a Fernando Rey te enteraste de que los grandes generales del siglo XIX como Palafox lucían patillas como hachones. La película la echaban en el colegio el día del Pilar, probablemente para alimentar la fe en la patrona de los marianistas. Qué ingenua se ve ahora aquella panoplia de heroínas, cuando las figuras eran Santa Teresa Agustina de Aragón, Florence Nightingale o Ana Frank, por ejemplo, y no Shakira, Lady Gaga, Belén Esteban, Ada Colau o esa concejala tan elegante que se presenta orgullosa recordando, lo primero, su condición de bollera, como si al pueblo le fueran a bajar por eso el precio del pan. Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.

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Tus heroínas de ahora son como Ana Vidal-Abarca, que se ha ido de nuestro lado discretamente, sin perderle la cara a la enfermedad, sin dejar de disfrutar la vida, por mal que la tratase, sin perder su elegancia y su sonrisa jamás y sin permitir que cayese en el olvido ni la vileza de los que asesinaron a su marido el comandante Velasco ni el valor cívico de la Asociación de Víctimas del Terrorismo que ella creó para perpetuar la memoria de los muertos por ETA y sacudir a las conciencias que, adormiladas por la desidia o por el miedo claudicaba ante el terrorismo. Todo lo sobrellevó y lo peleó con una fuerza, una dignidad y una generosidad de miras admirable. La última vez que te encontraste con ella en el Hospital de Sanchinarro la abrazaste emocionado, sabedor de que ahora vuestro enemigo común no hace tanto daño social como la canalla terrorista, pero también mata.

-Gracias, Ana María- debiste decirle.

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Se las podría dar también cualquier español bien nacido, pero tú con razón de más. Pues al poco de instalarse en Madrid, viuda y con sus cuatro hijas, una de las pequeñas que presenció cómo los pistoleros mataron a su padre cuando las llevaba al colegio, entró a trabajar en tu agencia, y a todos impresionó que aquella criatura de dieciséis años fuera lo más dispuesta, eficaz, generosa y simpática que pasó por allí, como si en su casa nunca hubiera pasado nada malo. Años después la agencia cerró, y otros años más tarde tú ingresaste en el club de los cancerosos, y desde entonces, un ejemplo, no hay día de Navidad que esa deliciosa Inesita, hoy madre de tres jayanes como los Gasol, no se presente en tu palomar portando una caja de vinos, un bizcocho horneado por ella o cualquier otro detalle dedicado a ti. Como por diferencia de edad y otras circunstancias ambos quedáis fuera de toda sospecha, sueles darle las gracias, la felicitas y le dices que la quieres mucho, a lo que ella sonríe con cierta timidez y proclama.

-Tú siempre serás mi jefe.

La sonrisa de Inés. Otro argumento más para admirar a esa madre capaz de haber cabalgado por encima de la adversidad, del sufrimiento y el odio dejando a su paso una escuela de valor, de cariño y de simpatía que nos hace mejores a todos. Por sus frutos los conoceréis, dice Mateo de los árboles buenos. Tú has tenido la suerte de conocer los de una heroína de nuestro tiempo distinguida además por su discreción y por su finísimo estilo.

Un robo ejemplar

Hay que hacer lo imposible para defender la alimentación de nuestros bebés...

Hay que hacer lo imposible para defender la alimentación de nuestros bebés…y la inocencia de las niñas que juegan a ser madres responsables

La niña era buenísima, un criatura candorosa. Tenía casi siete años y seguía jugando con sus muñecos. Los bañaba, los vestía y les daba de comer. Era la pequeña de la casa hasta que vino a nacer su hermano, el primer varón. Por una parte fue una gran alegría: ¡un bebé de verdad! Por otra, en ese momento la niña se dio cuenta de que empezaba a ser un poco persona mayor. Ya no sólo jugaba con sus muñecos, sino que ayudaba a su madre a cambiar los pañales, bañaba al bebé, lo vestía, lo paseaba y le enseñaba a jugar y a reír. Era sobre todo niña, aunque la vida le obligaba a ser también casi como una madrecita de verdad.

Todo fue bien hasta que el bebé de carne y hueso, el hermanito, dejó de tomar el pecho y empezó a alimentarse de leche en polvo. El bebé tenía buen diente, aunque aún no los hubiera echado, y exigía su buena ración diaria. Fue por eso por lo que su madre empezó a notar que alguna mano misteriosa abría el bote de Nestlé, nada barato por cierto, y sustraía diariamente pequeñas cantidades. No hacía falta ser un lince para averiguar quién era el autor de las sustracciones. Un día la madre miró debajo de la cama de la niña y vio a tres muñecos con tres tacitas de miniatura llenas de leche en polvo. La niña la robaba del bote de Nestlé y, como buena madre de sus muñecos, los alimentaba con el producto de su rapiña.

Otra cosa es que como los muñecos, al fin y al cabo, no eran más que muñecos, no se tomaran la leche en polvo. Y que la niña, de natural tragoncilla y laminera, se la echara al coleto por aquello de no desperdiciarla.

Aún se relamía los labios cuando su madre la reprendió, como era natural.

-La leche en polvo es para el hermanito –le dijo-¡Y no se puede robar!

La niña, apesadumbrada, se echó a llorar. Se sentía incomprendida. Por una parte, debía ser mayor y responsable con su hermanito bebé, y por otra no podía dejar de ser niña de la noche a la mañana y, por ende, buena madre de sus muñecos. No tuvo más remedio que reconocer su culpa. Pero enterada tal vez de que Belén Esteban había impresionado a España con su visceral yo por mi hijo MA-TO, enjugó sus lágrimas y le soltó a su madre.

-Yo por mis muñecos…¡ RO-BO!

La presunta delincuente era tu nieta, Duende. Y es verdad que tal y como está el patio hay que decir a los niños que aunque en este país se ha robado lo que no está en los escritos, no es bueno educarse en ello. Pero el delito esta vez destila tanta ternura que ya ha quedado indultado.

El Duende necesita ayuda

Vanitas vanitatis...El bloguero también se ha hecho ilusiones de que alguien leería un libro suyo

Vanitas vanitatis…El bloguero también se ha hecho ilusiones de que alguien leería un libro suyo

(Mujer leyendo, de Alexander Deineka)

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Pasan más días de la cuenta sin que alimentes este blog y no sabes cómo remediar tu anemia literaria. Quieres imaginar que a los escritores de verdad también les sucede: cada día que ven sus cuartillas vacías o su ordenador abierto con la página en blanco les inspira más respeto la labor de escribir bien, y  más y más pereza volver a hacerlo  sin un rumbo cierto. Para qué, si ya está todo escrito. Para qué si las ideas que se te ocurren son bengalas efímeras. Para qué, si nadie te reclama la columna. Para qué si hay tanto por ver y por disfrutar lejos de la soledad de tu difícil idilio con las palabras.

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Hace unos meses te dio una especie de ataque de vanidad intelectual producto de aquella educación recibida de tus padres, cuando la cultura no se había desparramado y seguramente trivializado. Se consideraba entonces que un libro era una cosa importante. Un hombre tenía un hijo, plantaba un árbol, escribía un libro y la sabiduría popular entendía que había colmado sus ambiciones. Ahora es cierto que hasta Belén Esteban ha publicado el suyo, casualmente titulado Ambiciones y reflexiones. Belén Esteban no debe de ser Erasmo de Rotterdam precisamente, pero un libro publicado algo tendrá para que se arriesgue el editor. Tu amigo Homper, que una vez más se sorprendió al enterarse de ello –como si no supiera que los frikis también escriben- fue el que te puso los perros en danza.

-Pero si Belén esteban tiene su libro –te dijo-…¿por qué no rastrillas entre las historias de tu blog para hacer tú el tuyo?

Luego, en un arranque de realismo te quiso evitar el sonrojo de aquel plumista de antaño que peregrinaba inútilmente de editorial en editorial tratando de cumplir su sueño.

-Además…¿para qué se ha inventado la autoedición?

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El pato lo acabó pagando la periodista Begoña Ortúzar, tan excelente en su oficio como generosa en su sentido de la amistad. Begoña era la directora de la revista Casa y Campo. Lo fue hasta que la consabida crisis y las malas artes de un tipo de comportamiento, si no oscuro y fétido como la mierda, sí al menos tan marrón como su apellido, la puso de patitas en la calle en las condiciones peores que se pueden esperar de un empresario digno.

Begoña es tan válida que, a pesar de ello y de que su edad no es la más fácil para el reciclaje, ha sabido reencontrar su camino. Mérito infinito el de esta estupendísima y orgullosísima abuela, al que hay que añadir el de aceptar el encargo que le hiciste de peinar EL DUENDE DE LA RADIO desde sus orígenes y entresacar de su verborrea algunas historias o pequeños ensayos que pudieran vertebrar un pequeño libro. Tú aún no le has pagado ese inmenso favor. Pero Dios sí lo ha hecho, al menos en parte: su nieto Tomás le ha salido del Atlético de Madrid.

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Cumplida la primera parte de tu proyecto vino la siempre desagradable bofetada de la realidad. Al revisar los escritos que Begoña te había seleccionado, se te cayeron de las manos. Lo que cuando subió como post al blog te parecía una observación oportuna o una historieta graciosa, ahora te sonaba a cuento ñoño y esaborío, literatura tan menor y prescindible que hacía pretencioso cualquier intento de encuadernarla aunque fuera con el modesto título de Para leer en el cuarto de baño.

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Ahora andas sobe las palabras desmotivado y despistado, sin saber ni qué terreno pisas ni qué camino seguir. Sobre todo, se te hace un mundo recorrer marcha atrás tu propia estela de letras escritas al desgaire, como las piedras tontas que tiraste al agua cuando no tenías nada mejor que hacer. Begoña cree humildemente que algo de aprovechable hay en el material seleccionado, y que sólo tendrías que limpiarlo de menciones concretas referidas a los sucesos o anécdotas del día que se subió el post y buscar un hilo conductor que justifique el título. María de la V., la amiga que hace dos posts regeneró a Drácula cree en eso que ahora se llama la transversalidad, o sea, el duende que respira en posts/relatos, posts/ensayos o posts/chorradas que, al cabo, según su parecer, sigue siendo el mismo. A ver quién le pone el cascabel ese gato.

Tú te aferras por primera vez a lo que te recomendó tu hijo Juan.

-Un blog tiene que interactivo- te dijo.

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Y apelas a la interactividad para pedir ayuda. Sean buenos: si aún quedan lectores por ahí y les divierte, y pueden perder unos minutos, que hagan memoria y dejen algún comentario citando algún tema, o título, o fecha de algún cuento, o relato, o artículo, o pieza indescriptible que les llegó a través de este blog y les hizo gracia, y que crean que merece la pena seleccionar. El hilo conductor del libro será pues el que marquen los amigos del Duende de la Radio, a quien él mismo dedicará, a modo de homenaje el escrito elegido.

Es una idea. Para ahorrarle el mal rato de tener que repasar todo lo escrito y, de paso, para ayudarle a sentirse tan orgulloso de publicar como Belén Esteban. Ya saben, se acerca la Navidad y es tiempo de las buenas obras.

El Duende de verano (10) Huyendo del pesimismo

Sal a caminar y busca cualquier pretexto para huir de la crisis...

1.Se regalan motivos para la estupefacción

Pendiente aún de volcar en el blog sus últimas impresiones del viaje por Escocia –hay que ver qué galbana trae el verano- se topa el  Duende al viejo amigo Homper en una de las múltiples rutas coronarias que han  nacido del nuevo Manzanares. Homper anda porque está jubilado y es algo hipocondríaco. Como de coronarias no tiene ningún problema, su nivel de colesterol es perfecto y los indicadores del PH tranquilizadores, se ha empeñado en obsesionarse con una venitas moradas que le afloran en la cara anterior del muslo derecho.

Carlomagno  también padecía de esto-aclara.

Nadie sabía que Carlomagno sufriera de las varices, que suele ser cosa de señoras. Pero a Homper le gusta fundar sus obsesiones en argumentos. Reales o inventados, se sospecha.

El Duende por su parte también anda bastante. Sus días de corredor de fondo van  convirtiéndose en largos paseos que le sirven para creerse que se mantiene en forma y, entretanto, observar. Hoy por ejemplo observa que, pese a su perplejidad permanente, Homper camina con la boca cerrada.

-Es para que no me entren las moscas –explica el Hombre Perplejo- Porque iría con la boca tan abierta que seguro que alguna me comía.

Y añade que ya no sabe qué le sorprende más, si la terrible prima de riesgo, la reforma de la Constitución, la indignación que produce el mismo consenso PP/PSOE por el que todo el mundo clamaba hasta ahora, la pelea por la tabarra de la lengua vehicular, los calambres en directo del pobre Nadal o la desfachatez de ese ojo público bastante más que indiscreto en que se ha convertido Internet. A este propósito,  Homper dice que no es normal que una dama que fue alcaldesa de una ciudad belga se ponga a fornicar con su amante en lo alto de una torre del Castillo de Olite. Pero aún considera más asombroso que hubiera alguien allí para grabarlo en su video y un baranda de un periódico digital dispuesto a ofrecer a los internautas los aspavientos de los amantes parapetados tras una almena.

-Cómo no va quedarse estupefacto uno- precisa con un deje de amargura.

No se queda en estas cuestiones. Para Homper, por ejemplo, también es motivo de sorpresa al estado de gracia permanente que han conseguido algunos, muy pocos, representantes de la vituperada clase política.

-Por ejemplo,Durán i Lleida, que es el político con mejor imagen entre los españoles. Ahora acusa a Zapatero de irresponsable por querer contener el déficit con una reforma de la Constitución que a él y a su partido no les gusta. Y no se acuerda de que ellos mismos aplaudieron muchas de las medidas irresponsables del presidente que han sido parte del problema. ¿No es sorprendente?

Queda la pregunta en el aire.

2. La depre de la crisis

Al Duende por su parte no le afectan tanto los motivos para el pasmo como el peso del pesimismo general que nos acecha. Feo vicio este de informarse: lees el periódico, escuchas la radio, ves la tele y casi te dan ganas de quedarte en el programa de Vázquez, Lozano, Esteban y Matamoros. Dichos así hasta podrían parecer los autores de un diccionario  etimológico. Pero, como decíaOrtega, no es esto, no es esto.

-Estoy tan obseso yo con e la crisis –comenta el Duende- que esta noche soñé que Elena Salgado me consultaba sobre qué impuesto sería más efectivo. Si un impuesto sobre la felicidad, un impuesto extraordinario sobre las pipas de girasol o un impuesto sobre los pasos andados.

-No des ideas –advierte Homper-Cada vez somos más los paseantes.

Debe de ser por eso, porque pasamos y vemos pasar la vida. Afortunadamente vivimos unos días de verano particularmente amables en Madrid. Y hasta hoy, que empieza a a subir el termómetro, daba gusto pasear y pasar, que como decía Machado, es lo único verdaderamente nuestro. Qué quedará en la historia de este pedazo de crisis y cómo influirá en nuestras vidas, sigue siendo una incógnita.

-No puedo más de tanta trascendencia, te dejo-le dice el Duende a Homper.

-Pero ¿a ti no te afligen las dudas? –pregunta Homper desasosegado por la aparente insustancialidad de su amigo- Antes de irte, dímelo, por favor, que no quiero sentirme un ser extraño.

-Cómo no me van a torturar- le calma el Duende- Con la que se nos viene encima a los abuelos esta primera quincena de septiembre…Esta tarde tengo que invitar a mis nietas al llevo dos días pensando si debo llevarlas a Los Pitufos o a Animals United. Me despido, que tengo que salir de dudas antes de que empiece la película.

Pasear, soñar, dudar. Todo vale con tal de huir del pesimismo que nos invade.

El Duende de verano (6) La larga pausa

En esta larga pausa de verano entre post y post, el Duende vio entre otras cosas un martín pescador en el Manzanares...

1. Excusas

Le gratifica sobremanera a este duende saber que al menos una persona llamada Acacia lee sus contados posts de verano. Qué encanto. Últimamente incluso introduce algún comentario. El duende viajero se pone en su pellejo y la valora doblemente. Por buena amiga y por su coraje. Piensa que, en su lugar, lo último que a él se le ocurriría un día de este aplastante verano que nos aflige sería buscar consuelo en el blog de un ciudadano que ni es VIP, ni es sabio, ni es  ni es figura política, ni es futbolista, ni tampoco atro del cine, ni es un gran escritor, ni periodista de opinión reconocida, ni hace más viajes o emprende más aventuras que las esperables en un pequeñoburgués.

A falta de más noticia que  la visita del Papa, la ruina de la economía y la descomposición del orden mundial, que ya no se sabe si es nuevo, viejo o simplemente desorden, los periódicos y revistas rebobinan y regalan relatos de ilustres que se las tienen que arreglar para llenar el vacío estival. Resucitan a Borges y Bolaño, exprimen a Vargas Llosa, a Javier Marías y a Maruja Torres y aprovechan recetas y postales de estrellas o estrellitas: Ana Obregón, Belén Esteban, Bertín Osborne,  Rosa Benito. (A fuer de sincero, confiesa que esta última no sabe exactamente quién es: sólo le consta que es rubia y que sale por la tele, ergo presume que al menos será famosa). Frente a plumas de esta categoría, qué les iba a contar un simple observador de naderías.

Así y todo, otros veranos pasaba el cepillo de carpintero sobre la actualidad y sacaba  virutas de la nada. Ya no. Algo le dice que está pasando el momento de los blogs (ahora, todo pasa a toda leche). Él será de los últimos que se recicle en los formatos esos de Twiter o Facebook, pero no ha tenido más remedio que dosificarase. Por cierto, que la culpa de eso no siempre ha sido de este bloguero. Él metió el ordenador en la mochila sin acordarse de que aún hay muchos lugares sin cobertura de wi-fi, y muchos hoteles sin siquiera una mesita en la habitación sobre la que ponerse a escribir. Pensaba en los demás, haciendo surf, navegando, haciendo castillos de arena en la playa , jugando al golf o viajando por Finlandia (qué suerte, ahí estarán fresquitos). También descubría, oh, sorpresa, que a su edad el lujo de no hacer nada ni siquiera le produce remordimientos de conciencia. Y así ha pasado lo que ha pasado.

2. Puntos por tratar

Pero hay materia, ya lo cree este chamarilero de la observación. No ha tomado notas por escrito de lo que ha visto y ha pensado, pero así a vuelapluma, más tarde o más temprano, algo dirá de lo que ha sido este verano de la vida en general y de su peripecia particular. Como por ejemplo:

-De la visita del Papa. Ya anticipa el bloguero que a la luz de su conciencia cristiana y de su fe católica  -con visibles grietas, eso sí- lo menos que le inspira este fenómeno es estupor. Doscientos confesionarios montados en el Paseo de Coches del Retiro…¿Asesoraban Buñuel y Fellini desde el más allá a los organizadores del JMJ?

-Del sálvese el que pueda. Mientras el bloguero vagaba por ahí oxigenándose, la economía se hacía el hara-kiri, y los informativos nos avisaban de que el sunami económico arrasaba la enésima esperanza de recuperación. No somos nadie, y si lo somos podemos dejar de serlo en cualquier momento.

-De una villa llamada Obanos. Se ha movido bastante este duende. Y después de haberlo hecho por Escocia, paseó luego por Navarra y hasta por el sur de Francia. Uno de esos días paró en Obanos, en la tierra de Estella, y se acordó de Angelus Pompaelonensis, maestro de profesión, fino humanista, antiguo seguidor de este blog y vecino de esta  villa. Le hubiera  gustado encontrárselo por las calles de su pueblo, y hablar con él, pero no tenía su número de teléfono. El Duende a veces se arrepiente de ser un improvisador. ¿Angelus, estabas ahí?…

Del martín pescador que sorprendió en el Manzanares. No es lo más importante, pero sí una de las experiencias más emocionantes del verano, y en una pausa madrileña entre un viaje y otro. Fue en el Manzanares que queda después de pasar por Madrid, entre la capital y Rivas Vaciamadrid. No se lo creerán, pero este bloguero les jura que vio multitud de anátidas nadando por sus aguas. Y, más aún, que un martín pescador, con su inconfundible plumaje turquesa y su largo pico, sobrevoló fugazmente por entre los fresnos y chopos que arbolan sus riberas. El martín pescador, un pájaro señorito que dicen que siempre exige aguas limpias…Cosas veredes, Sancho.  Ahora va a resultar que el Manzanares es un río de verdad, como  cree Gallardón.

Periodismo y publicidad. Todo es relativo…

Habrá que enunciar la nueva teoría de la relatividad en la información...

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Sonó el teléfono y el Duende se precipitó a cogerlo. La gente ahora llama menos. Unas veces piensa que hasta en eso se nota la crisis: en todo se puede ahorrar. Otras veces le da por creer que es cosa de su edad y de su retiro. Ya no es necesario para casi nada, y está fuera de la pomada, y tampoco está enfermo, y además ya sentó las reglas para esquivar a los únicos que aún siguen, erre que erre,  al aparato.

-¿Es usted el que deseo que sea?-quieren decir- ¿El responsable del contrato de…?.

-Lo siento, mire –suele excusarse- Ya no se con quién tengo contratada la luz, ni el gas, me han hecho ustedes un lío Se me ha olvidado ya el número de llamadas sobre este asunto que he tenido que atender, aunque no creo que ni IBERDROLA, ni ENDESA, ni UNION FENOSA ni GAS NATURAL me salven la vida. Pero ya  no acepto llamadas comerciales, gracias.

A veces piensa que detrás de esa voz generalmente suramericanita que le suplica atención, hay un puesto de trabajo que necesita acreditar tantas llamadas para no tambalearse.

-Usted es un encanto –acostumbra a añadir para edulcorar la píldora amarga- y hace  muy bien su trabajo. Pero su compañía es una pelmaza, lo siento.

Cuando es un robot el que llama, se ahorra estas palabras.

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Sin embargo aquella era una llamada distinta. Venía de Iñaki Gabilondo, que no llamó a este infeliz ni una sola vez durante los casi diez años que coincidieron en la cadena SER.

-Verás- le dijo- Te llamo porque me ha dicho Fernando Onega que pase la bola. A él le llamó Juan Luis Cebrián, al cual había llamado Luis María Ansón, que a su vez había recibido una llamada de  Paloma Gómez Borrero. Esta fue avisada por José María Carrascal, que recibió la noticia de Carlos Herrera, el cual seguía la cadena que le comunicó Luis del Olmo. ¿Sabes?…A Luis le dio el queo Pedro J. Ramírez, advertido por MaríaTeresa Campos y por Pilar Cernuda, que a pesar de sus discrepancia ideológicas había creído lo que le dijo Enric Sopena, entre otras cosas porque el que se lo había dicho a éste era Miguel Angel Aguilar, al cual habían llamado anteriormente Julia Otero y Angels Barceló. Angels parece que se enteró del asunto a través de Ernesto Saenz de Buruaga, puntualmente informado por Matías Prats, con el que se habían comunicado Pedro Piqueras y Olga Viza. Pero te mentiría si te ocultara que nombres como los de Susana Griso, Pablo Sebastián, Ana Rosa Quintana, Paco González, Carlos Carnicero, Raúl del Pozo, Ignacio Camacho, y Gistau suscriben el mensaje. Y, cómo no, el infalible Jaime Peñafiel y el pontífice de la corrección en todo, que es Josemi Rodíguez Sieiro…La cosa es que…

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En ese momento le sonó el móvil, descolgó de una forma mecánica y tuvo que escuchar la voz de su amigo Homper, tradicionalmente impresionable por casi todo lo que pasa en el mundo.

-¿Sabes?…-dijo el Hombre Perplejo- He hablado con la tía Clota, que vive en Vermont. ¡Y me dice que le ha llamado nada menos que Oprah Winfrey, por recomendación de Larry King!…

Un momento, Homper- le cortó el Duende- Es que hablaba con Iñaki Gabilondo…

Lo cierto es que el Duende esperaba que la llamada del gran periodista español le despejara alguna de las dudas del día. ¿Se recuperará Japón de este terremoto? ¿Se reabrirá el debate nuclear? ¿Acabará Gadafi barriendo a los rebeldes y desafiando a Occidente? ¿Dirá Zapatero si se presenta a la reelección? ¿Irá a la manicura Belén Esteban?

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Pero las cosas ya no son lo que eran, pensó cuando le colgó a su maestro radiofónico.

-¿Qué te ha dicho Iñaki? –preguntó Homper impaciente.

-Que la vida es otra cuando lo tomas, y que  me una a la cadena ACTIMEL.

¡Coño!-exclamó el Hombre Perplejo- Eso es lo que me ha dicho la tía Clota que le dijo Opra Winfrey: esto no ha hecho más que empezar.

Al Duende le vino a la cabeza aquella máxima de Álvaro de la Iglesia que presidía la cabecera de La Codorniz: donde no hay publicidad, resplandece la verdad. Recordó que se había pasado su vida entre los publicitarios y los periodistas. Los publicitarios decían una verdad interesada, pero no ocultaban que cobraban por ello. Los periodistas eran otra cosa.

-Ya nada ni nadie es lo que era-sentenció Homper- ¿Será verdad la verdad?

La verdad es que este relato fue un sueño. Pero ahora que están despiertos, tanto el Duende como Homper admiten que no tienen muy clara la respuesta.

La luna, la romántica y los mandos a distancia

La luna...Mejor dejarla que siga brillando lejos

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Era preocupante, pero de un tiempo a esta parte, cada mañana que despertaba aquel hombre  sentía que un gusano cruel le roía el corazón. Un día era el paro de una persona afecta, al día siguiente un cáncer que amenazaba a un amigo, al otro una patada a la moral colectiva perpetrada por un político, al de más allá la sombra de la ruina acechando a su pueblo.

-Pobres-pensaba- Pensar que hace nada todos éramos ricos, y el más tonto hacía relojes dormido.

Los gusanos voraces seguían haciendo de las suyas. Belén Esteban omnipresente, algún idiota con proyección nacional contando en voz alta o baja, off the record , sotto voce o por las claras, sus inconfesables veleidades eróticas. Los políticos incapaces de explicar al pueblo por qué el fin justifica los medios, y a veces tienen que abrazar el cinismo para no acabar siendo aún más despreciables. La demagogia, la irresponsabilidad, la estulticia. La desesperanza. No era un gusano ni dos, era un ejército insaciable que todos los días horadaba su maltrecha conciencia ciudadana.

-Y encima esto-dijo contemplando su cesto de mandos a distancia.

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Y encima eso. No sabía por qué a él, como a tantos malditos que se han ido plegando a la amable dictadura del progreso, lo que antaño era el cesto de los calcetines desparejados o de las piñas para la chimenea se le había ido llenando de mandos a distancia: de un televisor, de otro televisor, del Canal  Plus, del equipo de música, del otro equipo de música, de la radio, del aire acondicionado, del DVD, del TDT, de un videojuego de los niños. Mandos a distancia en activo, mandos a distancia jubilados, mandos con pilas, mandos sin ellas, mandos con una marca grabada en su carcasa que ya no se correspondía con la marca de ninguno de los aparatos visibles. Mandos para crearle aún más problemas que los que ya le daba vida.

-¿Y qué carajo hago yo con ellos?

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Ocurrió que después de la lluvia que lavó la atmósfera,  salió la luna de noviembre más redonda, limpia y guapa que nunca. Y que en esas le llamó su amiga la romántica, la que nunca daba por perdida la ocasión para la felicidad y la ternura. La amiga ilusa. Salieron a pasear juntos cuando aún resplandecía la puesta de sol  y la luna tomaba el relevo. Solo hablaron de topicazos.

-Qué bonita la luna.

-Si…Quizás nos gusta tanto porque es de las pocas cosas que no nos está fallando.

Ella dijo que soñaba con bajarla, tocarla y descubrir el misterio de su fascinación. Y a él se le ocurrió que quizás, quizás…

-Ven a casa-le dijo- Vamos a probar un experimento.

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Llegaron a casa, acercaron el cesto de los mandos a distancia al balcón y, uno a uno, él fue probándolos todos. Los cogía, los apuntaba a la luna y apretaba sus botones. El primero no funcionó, los seis siguientes tampoco, pero al apretar un botón del octavo artilugio, la luna obedeció: dejó su orto y fue acercándose al balcón donde miraban la romántica y el escéptico.

-Para, para-le dijo ella cuando la luna lo llenaba todo y estaba a punto de abducirlos en su poderoso influjo.

-Tienes razón –dijo él – No hay que ser insolidarios. ¿Qué será del resto de la humanidad si acaparamos  la luna sólo para nosotros?

-Aún más –concluyó la romántica- ¿Qué será de nosotros si la conocemos de cerca y perdemos también esa ilusión?…

Entonces ella le arrebató el mando de las manos, apretó otro botón, devolvió la luna a su lugar y a continuación lanzó el cacharro al canasto de las ilusiones dormidas.


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