Posts Tagged 'Esperanza Aguirre'

Verano 15. No perdamos la Esperanza

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Le quedan a este bloguero dos trancos para repasar lo que fue su circuito veraniego, un paseillo por Cantabria y punto final. A partir de entonces desea esquivar su realidad, que no es de interés universal, y disfrazarla con la ficción. Peinar esas historias basadas en los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa. O sea, inspirados en lo que pasa en la calle, o al menos en su calle. Cuando el Duende no peca de mordaz, y a fe que pretende no molestar demasiado, a los amigos y conocidos no les importa asomar por aquí. Para ellos escribe.

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Le quedaban dos capítulos, como decía, pero va Esperanza Aguirre y se le ocurre dimitir. La vida del Duende en la radio fue como el rodar de una croqueta sobre el pan rallado. Sin darse cuenta, al cabo de veintiséis años se había rebozado de muchos conocimientos que en este país tan propicio a exagerar los afectos unos dirían amistad, y otros amistad íntima, amistad entrañable, uña y carne, como hermanos. Pero eran sólo conocimientos, insiste el bloguero, pues un político o un artista o un o un famoso- por utilizar el palabro para quien sólo lo es por salir en la tele- que viene al programa donde uno hace voces y bromas y cuenta su rollito, difícilmente tiene tiempo y menos interés en ser zapador y construir rápidamente un puente para la amistad. Da igual, así es si así os parece: al despedirse los entrevistados/as te daban un par de besos (sobre todo los de la farándula, a la francesa, muá y muá, algo que la pudibunda educación del bloguero siempre ha recibido mal cuando viene de los tíos), te apuntan en el carnet de amigos y a otra cosa, mariposa. La vida del Duende de la radio fue la suerte de la croqueta, pero en ese rebozado ligero se le pegó bastante más que la mayoría Espe.

Quizás porque ella veía en él a una doñamaría de esas que la aclamaban cuando iba a la Pradera de San Isidro con un clavel en el pelo. El caso es que fue el único personaje público de los muchos conocidos que cuando este duende hizo mutis por el foro y desapareció del escenario le hizo una pregunta que a él le pareció casi una caricia.

-Y ahora…¿qué vas a hacer?

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Se va Espe y al día siguiente se muere Carrillo. La dimisión de la presidenta se comentaba como gran noticia en el hospital público donde al bloguero le tratan de ablandar el mármol en que se ha convertido su espalda. Qué tortura, las dichosas contracturas. Parecía contento el personal de bata blanca, cada cual cuenta la feria como le va en ella.

Todo personaje público acaba arrojando luces y sombras. Lo pasmoso es que la presidenta dimitida atizase en ciertos sectores presuntamente ilustrados mucha más irritación y afán de vendetta –muérete Esperanza, le gritaron hace nada en la universidad- que el viejo líder comunista y, a decir de los entendidos, gran artífice de la transición. Como si ella fuera una arpía y la hoja de servicios de don Santiago pintara como la del padre Damián de Molokai. Apreciado –y también temido-por los suyos, reconocido por sus adversarios porque es de sabios rectificar y pactar, y exaltado prematuramente a los altares de la democracia porque, entre otras cosas, los muertos son muy bien educados y callan, Carrillo muere casi en olor de santidad. Era listo y socarrón. Este Duende le imitaba bastante bien, en más de una ocasión lo hizo a su cara, y el viejo político sonreía por compromiso sin creerse su caricatura mientras lanzaba bocanadas del humo de su cigarrillo, porque entonces aún no era pecado fumar en los estudios de radio. Hubiera querido imitar también su cuajo, su desparpajo, su suerte al cabo, por hacernos olvidar lo menos honorable de su biografía y salir de rositas por la puerta de la historia. Más vale caer en gracia, sobre todo a los palmeros, que ser gracioso.

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Al final todos dejamos división de opiniones. A la periodista Begoña Ortúzar, una profesional de gran valía machacada por la crisis y a la espera de mejor destino, los argumentos que ha esgrimido Esperanza Aguirre para dimitir le parecen infumables, porque no se puede amparar en los nietos para bajarse del barco cuando este amenaza naufragio. En cambio su cuñado Angel Arias, que según los criterios de la propia ex presidenta sería un rojo, le llamó a este bloguero nada más ver la noticia en el Telediario para expresar su consternación.

-Oye –le dijo al Duende- Ya que eres amigo de Esperanza dile que tu cuñado el rojo se ha emocionado escuchándola. Y que además, aunque yo no la vote, es una tía cojonuda.

No es tan amigo el bloguero como para llamarla por teléfono. Y tampoco tiene tanta confianza con ella como para reproducirle el elogio con todas sus letras. Pero como ahora ella va a estar más libre, quién sabe si entre nieto y nieto, hoyo y hoyo o viaje y viaje –parece que va a trabajar para Turespaña– tiene tiempo para echar un vistazo a este blog y masajear aún más su autoestima.

Sobre Carrillo no ha habido tiempo para que se le manifieste nadie. Da igual, él ya descansa en paz, y además todos los muertos acaban pareciéndonos buenísimos. Otro motivo más para no perder la esperanza.

El sugerente viaje del caracol

…Y Homper decidió incicar unas vacaciones perfectas olvidándose de la crisis mientras observaba el sugerente viaje del caracol…

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De repente, Homper se queda perplejo por algo nuevo, que no había conocido jamás en la vida y que le acerca a la sensación de que ya es un hombre maduro. Se siente felizmente irresponsable.

Durante estos últimas semanas de angustia nacional soportaba el peso de la crisis sobre sus hombros. Creía que él formaba parte de la lista letal en la que están Lehman Brothers, Moodys, Zapatero, Grecia, Krugman, Bernanke, Draghi, Bankia, Blesa, Mafo, Merkel, Rajoy, Montoro, De Guindos, Almunia, las palabras déficit, rescate, autonomías, prima de riesgo y todos cuantos demonios se nos aparecen diariamente desde que dejamos de ser el milagro español para convertirnos en la Cenicienta con peor madrastra y más vesánicas hermanastras que se ha conocido jamás en Europa. A Homper la España triunfal y gloriosa, la que llenaba la boca de satisfacción a nuestros presidentes, se la refanfinflaba. No soporta las fanfarronadas. Pero ha bastado que nos derriben del machito para que se sienta llamado por la patria. Viva Agustina de Aragón, Daoiz y el Teniente Ruiz, a mí la Legión, Santiago y cierra España.

(Mejor no demos ideas, que hoy es su santo y a lo mejor el Patrón se anima y echa el cierre definitivo. Que patronear a esta España invertebrada y desconojada no debe de ser plato de gusto ni `para el más milagrero de los santos).

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Mientras estos días se hablaba de la Batalla de las Navas de Tolosa y de la de Clavijo y los nuevos regeneracionistas reprocharan que los españoles de hoy pasemos de las hazañas históricas de nuestras armas, Homper se preguntaba qué batallita podría emprender él, a su edad, para ayudar a sus compatriotas. ¿Sumarse a los indignados y quemar contenedores de plástico en el barrio de Esperanza Aguirre? ¿Cocinar y servir croquetas en un comedor social? ¿Denunciar al vecino que es electricista y suele cobrar sus servicios sin IVA? ¿Renunciar a su tarjeta de Pensionista de la Seguridad Social para comprar Paracetamol a su precio, aprovechando, por cierto, que este medicamento sólo cuesta 85 céntimos? ¿Gastar menos de lo que ya gasta?…A decir verdad, le gustaría ser Superman, multiplicarse como tal, trabajar todo lo que debería trabajar España para salir de este trance y mejorar en un par de semanas tres puntos del PIB.

Pero sólo de pensarlo se ha quedado tan fatigado que ha decidido emprender ya sus vacaciones.

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Y aquí, en el Principado de Asturias, viendo la barra del mar al fondo de la V que dibujan las dos laderas del valle de las Luiñas, Homper se ha liberado. Lleva casi veinticuatro horas y no ha sentido la menor curiosidad por saber qué hace nuestra prima de riesgo, ni por escuchar el llanto indigente de la próxima comunidad autónoma que se pondrá a limosnear de nuestra menguada hacienda. La de igual. Recuerda la pobreza de la primera España que vieron sus ojos. Y los españoles salimos de ella. De repente, cuando empezábamos a creer en nosotros mismos, este país se llenó de sabios, ricos y de políticos que vendían crecepelos de oro líquido. Hasta que estos nos hundieron y ahora, aparte de aplicarnos sanguijuelas múltiples incluso en el forro de los cataplines, nos quieren laminar la alegría de vivir.

-Pues conmigo que no cuenten– se dice Homper-Yo ya he dejado de rasgarme las vestiduras y de compartir el patriotismo del desánimo.

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Por no escurrir el bulto y poder decir que también trabaja a favor del bien común, ha regado un par de hortensias que necesitaban agua y ha seguido durante no menos de diez minutos las evoluciones de un caracol por el tallo de una cala. Hortensias y caracoles: también son naturaleza, y parte de este mundo que tiene tantas cosas pendientes de arreglo.

Antes el Hombre Perplejo ha empezado sus vacaciones leyendo páginas de los dos libros que ha traído en su cartera de mano. Elegir las lecturas de vacaciones siempre fue un problema para él, pero este verano tiene la sensación de que ha acertado. Uno es Aquella mitad de mi tiempo, el relato de un viaje por su biografía a cargo de Javier Marías. El otro es En mares salvajes, subtitulado Un viaje al Ártico, del magnífico Javier Reverte. Dos libros deliciosos, de prosa clara y amena, que intruyen y se leen fácilmente mientras de reojo Homper levanta la mirada para comprobar que el caracol continúa su lento viaje por el jardín.

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Hace un día soleado en el norte de España, no pinta ni una sola nube en el cielo, y sopla una brisa deliciosa. Homper ni siquiera está obligado a bajar a la playa, ni a bañarse en las gélidas aguas del Cantábrico, ni a pasar diez minutos quitándose la arena de los pies antes de meter estos en los zapatos, ni a contemplar esos barrigones o esas celulitis indecorosas que se pasean por la orilla. Muchos más refrescantes de pies que bañistas arriesgados. Homper prefiere ver la mar de lejos, como la crisis, como los males de la patria. Y casi le da vergüenza confesarlo, pero si esta vez está asombrado es porque olvida la depresión, disfruta del vaje del caracol y de lo que tiene más a mano y cree rozar las vacaciones perfectas.

Yo soy dos tontos

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Yo era madrileño, y lo que he visto me ha hecho doblemente madrileño –piensa Homper mientras se afeita ante el espejo-Nacido en Madrid y hecho mayorcito en la comunidad autónoma de Madrid.

No sabía muy bien para qué había que ser de la autonomía de Madrid. A los de Madrid casi nos daba igual ser de Madrid que de Albacete. Aparte de los castizos de salón, pocos alardean de la condición de nacidos en el foro. Las más de las veces se nace en Madrid  porque hay que nacer en algún sitio, y aquí dejan nacer a cualquiera. Luego se vive, se pasea en primavera o en otoño por el Retiro o por los jardines de Aranjuez y hasta se le coge gusto a la ciudad y a la provincia.

Pero vino la fiebre autonomista, aquello de culo veo, culo quiero, y mariquita el último y hale, a inventarse una comunidad autónoma, una nueva bandera roja con estrellitas blancas, un himno que no conoce nadie y a sacar pecho. Además del Madrid de Carlos III, de Mesonero Romanos, de Chueca, de Arniches y de Gómez de la Serna, ahora teníamos el membrete de madrileños autonómicos. Jó qué gustirrinín, ¿no?

Aunque luego hablé con amigos que además de murcianos eran murcianos, otros que además de asturianos pasaban a ser ciudadanos del principado de Asturias, canarios duplicados por su autonomía y logroñeses que se sentían a gusto como tales, aunque ahora fueran riojanos, y me dijeron que no era para tanto.

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Ya se sospechaba que un gobierno central más diecisiete gobiernos autonómicos más diputaciones y ayuntamientos eran mucho mantel para tan poca merienda. No era cosa de hacer arqueología con el espíritu de Isabel y Fernando, ni nostalgia imperial del haz y las flechas, pero algunos se preguntaban si por aquello de las economías de escala no hubiera resultado más práctico seguir administrando los servicios esenciales de la comunidad nacional desde el estado central.

Ahora viene Esperanza Aguirre y reconoce una verdad palmaria: el estado de las autonomías se inventó para reconducir a los nacionalismos históricos e intentar mantener a Cataluña, País Vasco y Galicia en buena armonía dentro del estado español. No ha servido para eso. Item más: alguien decidió que café para todos y ahora, además de cornudos,  los gobiernos autonómicos nos han dejado arruinados.

Se veía de venir- dice Homper emulando al pueblo soberano- Como lo de una Unión Europea alegre y confiada, que derrama el cuerno de la abundancia sobre los pigs y no marcó desde el principio las normas de control sobre la economía de sus  miembros. Como el despelote de la banca, como la dictadura de los mercados…¿Pero no están para esas cosas los que dicen saber? ¿No se preparan para eso los  políticos? ¿O es que no se leen los papeles antes de ser elegidos por los que no sabemos de esas cosas?

Y recapitula el Hombre Perplejo: yo era español y ahora soy europeo, español, madrileño, doblemente madrileño y engañado.  O, como escribió Alberti en uno de sus poemas gamberros, Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos.

 

La política no tiene alma

A los ciudadanos nos cuesta admitir algo que Homper tiene claro, y es que la política no puede andarse con remilgos de conciencia...

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-Qué escándalo –dice la tía Clota sin ocultar que sus muchos años no le han matado la ironía- Yo creía que esas cosas no pasaban en España

-¿A qué te refieres, tía? –pregunta su sobrino Homper.

-Dos políticos que se han atrevido a criticar a su partido…¿Pero cuando se había visto semejante cosa?

Desde su casita en Vermont la ancianísima profesora jubilada sigue escuchando la radio española por Internet. Y luego comenta las noticias con su sobrino. Homper no tiene particular añoranza de España. La vive, la soporta, la disfruta. No siente por tanto nada que añorar. Pero desde que la realidad se ha tornado tan áspera lee menos periódicos y escucha menos informativos que nunca. Se ha convencido ya de que hay otras alternativas para alimentar el espíritu. Como tantas otras cosas, la noticia de tía Clota le ha hecho caer del guindo, y entrar una vez más en ese estado de perplejidad permanente que da lugar a su nombre.

-Nunca, tía. Decían que el que se movía no salía en la foto. Pero los partidos tampoco son lo que eran.

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Resulta que a Josep Borrell, ex ministro y ex candidato del PSOE se le ocurrió declarar en público que algunas medidas que ha tomado el gobierno del PP las tenía que haber tomado antes su partido. Por ejemplo,  poner cortapisas a los sueldazos de aquellos banqueros cuyos desafueros pagamos todos o facilitar la dación en pago para que los hipotecados insolventes se libren así de la insaciable sanguijuela de la sacrosanta banca. Resulta que casi el mismo día Esperanza Aguirre, que no se caracteriza precisamente por su templanza verbal, ha criticado al gobierno de su partido por las maneras un tanto abruptas con las que las autoridades pretendieron ejecutar un deahucio. Como si los gobiernos del PP, por muy legales que sean, no puedan tener eso que la gente llama consideración.

-Tenga usted consideración, agente. Déjeme que vista al niño y no nos desahucie en pijama, que está la mañana fría.

No fueron tan comprensivos los agentes y la presidenta del PP madrileño tuvo el atrevimiento de criticar a Interior.

Qué escándalo, tía. Tienes razón. ¿Cuándo se dará cuenta el personal de que la política no puede tener alma?

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Mayorías. Estrategias. La imagen: unidad de doctrina, prietas las filas en torno al líder.Y pavor al qué dirán, aunque se supone que los electores, cuando votan, ya son lo bastante mayorcitos como para saber que donde los suyos dicen digo luego dirán Diego y se quedarán tan frescos. Tanto la tía Clota como su sobrino el Hombre Perplejo saben que el gobierno del PSOE debería de haber tomado muchas de las medidas que ahora está tomando el del PP. Como están de acuerdo en que este metió la gamba, por exceso de rigor en el asunto que provocó la ira de la señora Aguirre. Pero la política es la política, y los partidos son los partidos.

-Debe de ser así de simple, tía –concluye Homper- O somos, o no somos. ¿Qué pintamos los que tenemos dudas y comprendemos las medias tintas?

Cristiano y Cerezo se mosquean

¿Crisis? ¿Cambio climático? ¿Reforma laboral?...Lo que de verdad nos importa es el fútbol

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Reconoce el Duende que lo de que su Atleti le gane al Madrid le parece ya un imposible metafísico. Resignación y mirar a otra parte: tampoco hay quien redima a la especie humana de su cuota de estulticia congénita, y la cosa se acaba soportando.

Si hay una subespecie del hombre que el bloguero odie sin remisión es precisamente la del llamado hincha de fútbol ultra, que suele reunir en sus comportamientos necedad, mala educación, pésimo gusto y a veces (como cuando se burlan a coro de jugadores del equipo contrario muertos) auténtica crueldad. El Duende dejó de ir a los estadios por no sufrirlos.  Pero toda regla tiene su excepción. Borricos son los ultra del Madrid, como todos los de cualquier otro equipo. Pero sin embargo el pasado sábado tiraron de ironía y de sentido del humor y, sorprendentemente, desplegaron una pancarta que tenía su gracia. Su mensaje era: SE BUSCA RIVAL DIGNO PARA DERBY DECENTE.

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Derby es una ciudad inglesa donde se corría una carrera de caballos que debió de ser muy importante. Sin duda por el interés que esa prueba despertaba, de allí extrapolaron los comentaristas deportivos el nombre de Derby, que, por enfatizar, aplicaron a los partidos de fútbol entre los grandes equipos de la misma ciudad. Para los ajenos al fútbol: en el argot futbolero, un Madrid-Atlético es un derby, mientras que un Madrid-Barça es un clásico. Y el drama del Atlético de Madrid es que hace ya doce años que no le gana un solo derby a su rival, el poderoso epulón de la calle Concha Espina. En muchos ellos perdió merecidamente, pues ante los blancos solían borrarse de miedo o por simple desinterés, cosa muy de este giliclub de ciclotimias exasperantes. En el último partido sin embargo presentaron mejor pinta, hasta que los imponderables le dejaron donde solía. Qué manera de perder, que canta Sabina.

El caso es que por unas cosas y otras perdía, como de costumbre. Y en estas que en el fondo donde se alojan los ultras merengones  exhibieron la pancarta de marras. Sin duda, lo mejor que podía esperarse de esta fauna, pero lo  más humillante para  los ultras rojiblancos que carezcan de sentido del humor.

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Lo que sigue se puede contar así. Dos días después se encuentran en un acto Cristiano Ronaldo, delantero del Madrid, y Enrique Cerezo, presidente del Atlético, hombre encantador y educado que se distingue sobre todo por no comprometerse casi nunca diciendo nada notable. Cristiano está dolido porque fue objeto de una tarascada de Perea, un defensa rojiblanco de los que siempre se adjetivan como “bravos”, y no se muerde la lengua.

-Quedan réditos de las patadas que me dieron –le dice al presidente quizás mostrándole el tobillo hinchado.

-Vosotros también pegáis- replicó el siempre sonriente Cerezo- Y a la pancarta sólo le faltó añadir: el árbitro lo ponemos nosotros.

O sea, que se enfadaron.

 

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Un enfado no es noticia. Alfonso Guerra  y Bono se han enfadado estos días con la ministra Chacón. Granados se ha enfadado con Esperanza Aguirre por destituirle. Los autores se han enfadado con Tedy Bautista porque este no había repartido la modesta cantidad de 145 millones de euros  acumulados por la SGAE que probablemente les corresponden. Y en Madrid los comerciantes chinos se enfadan con el Ayuntamiento porque no les da licencia para vender bebidas alcohólicas, un filón ahora que la juventud está más desesperada que  nunca.

La noticia es que este rifirrafe futbolístico, que hoy reproduce MARCA en su edición digital, había  provocado a esta hora la  cantidad de …¡3.166 comentarios!

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El Duende estaba orgulloso comprobando que su post de hace unos días titulado Espejos rotos había recibido nada menos que 18 comentarios, gracias, sobre todo, a la oleada emocional que provocó la muerte de un perro surrealista llamado Bob de C´as Barber. Qué ternura la de aquel colaborador con el que contaba el Duende. Lo mismo hablaba del sol, del mar, de los higos dulsesitos, de la primavera o del sinvivir de los días, destilando en su lenguaje esencias de poeta. Pero se ve que, con ser importante su mensaje y triste la noticia de su muerte, aquí lo que de verdad interesa no es ni la crisis, ni el déficit ni el cambio climático. Y menos aún la poesía.

Fútbol, fútbol, fútbol, panem et futbolenses para el presunto homo sapiens. Lo demás y los demás somos mucho, o creemos serlo. Pero para qué engañarnos, al lado de Cristiano Ronaldo y demás pobrecitos del orbe futbolero,  no somos nadie.

El Duende de verano (8) Una boda en Escocia

Hasta esta iglesia de Pertshire se llegó el bloguero por asistir a la boda de una sobrina muy querida

1. Los hijo de la globalización

Manda uno a sus hijos a estudiar en el extranjero y sigue pretendiendo que se casen con gente de su barrio. No cae en que los ligues de esta generación ya no se llaman Piluca o Josete, como antaño, sino Wolfgang o Silvie, o Lang, o Christopher, o Yannis, o  Kathe, o Solomon, o Brigitte, o Johannes. Son los posibles novios o novias de la globalización, y así pasa lo que pasa. La nieta mayor de este bloguero, es un ejemplo, tiene un apellido griego, un padrino escocés y una madrina alemana. Su padrino es el profesor MacCrorie, con el que anduvo por las Tierras Altas sin entender muy claramente lo que decía en su cerrado inglés scotch.

-¿Sabes que está Sabina en Saint Adrews?-le dijo apenas se encontraron en el aeropuerto de Edimburgo. Saint Andrews es la ciudad en cuya universidad  imparte sus enseñanzas el profesor Mac Crorie, famosa también por ser la cuna del golf.

-Buen músico –le respondió el Duende un tanto sorprendido porque el profesor siguiera a nuestro cantautor y su presencia allí le llamara la atención

– ¿Pero conoces sus canciones?

Daba igual la pregunta.  Rod MacCrorie tampoco le entendía nada, aunque , como él, trataba de disimular lo que a menudo era un diálogo de besugos. Su respuesta siempre era un ¡oh! de sorpresa y una sonrisa. -No tenía ni idea de que Sabina jugara al golf –aclaró entonces el Duende- Es más, en España nadie se lo imaginaría. Como va de ácrata, jamás se podría esperar que viniera a un sitio tan especial como Saint Andrews a practicar el deporte favorito de Esperanza Aguirre, que seguramente será una de sus bestias negras. Rod volvió a sonreir. -¡Oh!, ¿yes?… Ha venido con su novio – farfulló en su peculiar inglés de Glasgow. ¿Con su novio?…El Duende no le daba crédito. Ahora resultaba que, además de ser adicto al golf  Sabina tenía no novia, como siempre se le ha de presumir, sino novio. Eso sí que era el notición del verano: Joaquín Sabina se  había llegado hasta el norte de Escocia  para salir del armario. Y le habían dado las dos, y las tres, y las cuatro y las cinco y las seis, y desnudos al amanecer les sorprendió la luna a él y a un jayán con aspecto de cabo gastador, que era su amor hasta entonces inconfeso. Claro, no podía fugarse con él a Valderrama  o a Pedreña porque ahí le cazaría un paparazzi y echaría por tierra su leyenda canalla de golfo, libertino y mujeriego. Tenía que escapar a Saint Andrews, donde el profesor MacCrorie, acostumbrado a otras referencias como Elton John,  consideraba de lo más normal que una estrella de la música “pop” jugase al golf con su pareja del mismo sexo. Qué poca vergüenza.

Y así de  confundido estaba el Duende cuando un rayo de lucidez iluminó su mente. Y recordó entonces que estamos en un mundo globalizado. Y que que además de un apellido griego y un padrino escocés, su nieta Marina tiene una madrina alemana, casualmente llamada Sabine, que en boca del profesor MacCrorie tanto podía ser la guapa moza tedesca de la que su hija se hizo amiga cuando ambas coincidieron en la London School of Economics, donde también estudió su actual marido, como nuestro egregio cantautor de cuya virilidad resulta casi ofensivo dudar.

Jesús, qué alivio. No es que esté uno contra la internacionalización de la familia ni mucho menos contra los mestizajes. Es que nos educaron así de paletos y pequeñoburgueses. Y por tradición conservadora, piensa uno que lo suyo es que sus hijos se acaben emparejando o nombrando padrinos y madrinas entre gente cercana. Y si no, entre  los Martínez o los Echeveste, que eran de su barrio, de su colegio o feligreses de su misma parroquia. Más vale mal conocido que bueno por conocer. ¿O no?

2. Lo que duran las bodas de ahora

Las primeras bodas a las que asistió el Duende, entre la ceremonia y la fiesta,  duraban tres o cuatro horas.  Ahora pone uno el contador cuando empieza a acicalarse en casa y lo detiene cuando se quita el traje para meterse en la cama y no han pasado menos de diez. Desplazamiento al lugar del casorio, ceremonia, traslado al lugar de celebración, primeras copas, aperitivo. Generalmente larguísimo.

Aquí el Duende ya daría por terminada la boda, al fin y al cabo no se casaban los hijos del jede del estado, ni de una familia real, ni tan siquiera los archiduques de Pomerania, y tampoco hay que epatar a nadie. Pero no, ahora la categoría de las bodas parece medirse en horas, y para qué aliviar cuando podemos alargar la cosa para que la gente se de cuenta de que aquí no se escatima nada. Así que después de dos horas de pie, sentamos a los invitados, y les ofrecemos una cena, no menos de dos horas. Y luego discursos, muchos discursos. En las bodas de antes hablaba mayormente  San Pablo a través de su famosa Epístola a los Corintios. Y, como mucho, el cura. Ahora hablan los corintios, el cura, el concejal por lo civil, el padre, el padrino, los amigos de ella, los amigos del novio, las amigas de la novia , los del equipo rugby de él, y unos Pitufos vestidos de principitos y princesitas que son los sobrinos de ella. Afortunadamente no en todas las bodas aparece la Tuna para darle más realce a la celebración.

Y Homper, el Hombre Perplejo,  ha enunciado así esta otra paradoja de nuestro tiempo: cuanto más  se alargan las bodas, porque mucha gente vive de ellas, más se abrevian los matrimonios, porque los cónyuges aguantan mucho menos. A ver quién ata esa mosca por el rabo.

3. La boda de Natalie y Johannes

Cuando la boda a la que uno tiene que asistir es en Escocia, es verdad que al invitado le toma mucho más tiempo que las ocho o diez horas de una boda convencional. Pero no hay mal que por bien no venga. Para un señor de edad, como empieza a ser el bloguero, una boda normal puede ser magnus cognazus. Pero una boda en Escocia es la oportunidad ideal para montarse este agradable viaje sobre el que ha girado su verano. El día de la boda de Natalie, inglesa hija de madre española, con Johannes, novio alemán, fue además un día limpio, fresco y, sobre todo, soleado, primer detalle de lujo en esas húmedas latitudes. La iglesia, el monasterio de St Mary´s de Kinnoull era un monumento. Los novios llegaron en carruaje. La novia, y buena parte de las invitadas, estaban muy guapas. Había varios invitados escoceses luciendo su kilt. Y casi todos los invitados ingleses vestían chaqué, como es costumbre allí. A partir de Cuatro bodas y un funeral todos sabemos, además, que lo verdaderamente chic es conciliar la severidad de este atuendo, siempre negro en España y gris en el Reino Unido, con una corbata o un chaleco de colores chillones. Había cuatro pequeñas maiden bride (¿se dice así?) que llevaban la cola a la novia. Suele ser muy cursi, pero en este caso no se puede criticar, porque tres de ellas eran nietas del bloguero.

En la iglesia al Duende no le sorprendió que aparecieran sobre los bancos de los invitados los textos de las lecturas y las letras de los himnos y salmos que incluía la ceremonia. Le sorprendió que todos, británicos y alemanes, los cantaban vehementemente, sin esa vergüenza con que los españoles, aún los más creyentes, arrastran la voz con la boca chica en las celebraciones religiosas. Luego hubo cocktail en la casa de la novia. Sobre el césped había una carpa, bajo la que un grupo de jazz tocaba  jazz y música de Cole Porter. Los niños y las maien bride correteaban por la hierba, daban volteretas y jugaban al croket mientras los invitados departían entre sí en inglés, en alemán o en español. Mucha gasa en los sombreros y los tocados de las señoras y las chicas jóvenes, algunas de ellas francamente atractivas y sabiamente escotadas. Antes de la cena, en otra carpa, pasaron unas bandejas de jamón ibérico y de Rioja Contino.

Al Duende le sentaron luego entre una dama británica y otra alemana. Ambas le sacaban una cuarta de estatura, pero sentados los tres se notaba menos. Consiguió conversar con ellas a ratos en francés a ratos en inglés, y de vez en cuando hasta se tiraba el pegote de chapurrear palabros en alemán. La  dama alemana también canta en un coro, y eso une mucho. A los postres, discursos, muchos discursos: en alemán y en inglés. Primer baile de los esposos sin guardar el protocolo del vals ni nada que pueda recordar la ineptitud de los jóvenes de ahora para el baile agarrado. Tres o cuatro piezas nostálgicas para complacer a los más añejos y luego, como en todos las bodas, atronadores decibelios discotequeros , marcha y barra libre hasta el alba.

El exceso se ha universalizado, aunque el Duende, que ya se lo conoce, se retirase en cuanto el personal empezó a desmelenarse. Lo que se apuntaba antes, que no hay mal que por bien no venga. Bodas así pueden parecer largas, fatigosas y hasta un poco caras. Pero si tienes en cuenta que te sirven para viajar, hacer turismo y aprender idiomas, hay que reconocer que la de Natalie y Johannes fue una suerte. Pues que vivan los novios, ea.

Viva Franco

Los hijos de los parados de toda España agradecen que venga quien sea a dar un puesto de trabajo a sus padres...

Hola, soy Juanita, y mi papá es un  parado. Casi todos los días está triste, porque dice que el mundo es injusto con él. No tiene trabajo, le pagan poco por ser parado, y en casa apenas tenemos para comer. Mamá también está de los nervios.

Esteban es un compañero de Papá, y también está parado. Casi todos los días viene a casa, y hablan un poco de política y esas cosas, y a veces toman un tinto de verano. Normalmente están enfadados. Con el gobierno, porque dicen que no tiene huevos, con la oposición, porque dicen que van contra los obreros, con Angela Merkel, por lo de los pepinos, y sobe todo contra los empresarios, que sólo quieren ganar dinero. También están mosqueados con algunos periodistas y con Esperanza Aguirre. Yo no se quién es esa, pero por lo que cuentan debe de ser una mezcla entre Cruela de Vile y  la madrastra de Blancanieves.

Pero hoy Esteban estaba más contento. Traía un periódico, y se lo ha enseñado a mi padre, y el periódico decía que Zapatero quiere sacar a Franco del Valle de los Caídos. Yo no se quién es Franco, no tengo ni idea. Se que antes tenía calles y estatuas, como los Reyes Católicos y todos esos antiguos, pero no se quién es. Tampoco se muy bien qué es ese Valle, aunque mi amiga Pepi dice que es un sitio donde van muchos turistas y hacen fotos.

Pero sin embargo, ya digo, Esteban estaba encantado, y Papá pues qué se yo, se encogió de hombros al saber la noticia, dijo algo así como bueno, vale, ya veremos, y le sirvió a Esteban un vasito de tinto de verano. Yo la verdad es que podría no saber qué pasa, pero como soy una niña muy lista creo que sí se lo que pasa.

A ver, si Zapatero, que es el que manda en España, está sufriendo porque en España estamos muy pobres y hay muchos parados como Papá, y cree que hay que sacar a Franco del Valle de los Caídos, es porque este señor que no se quién es no pinta nada allí, y quieren que vuelva  porque va a acabar con la miseria. Fíjate, Esteban también estaba contento porque,  según el periódico,FORD, que es una empresa de coches, va a invertir muchos millones y va a crear puestos de trabajo como el que necesita Papá. O sea, que Franco, que no se quien es, a lo mejor es un empresario rico y bueno que viene a arreglar esto, el salvador de España. Algo así, seguro, porque además dice Esteban que van a cambiarlo hasta en las enciclopedias, para que las enciclopedias cuenten de él la verdad. Y la verdad es que debe de ser buenísimo, porque si gracias a él Papá deja el paro y vuelve a trabajar, buenísimo tiene que ser.

¿Cómo no se le habrá ocurrido antes al presidente el sacarlo de ese valle?…Pues eso, hoy voy a dar un beso a  Papá porque ya no va a ser más parado, y también le voy a dar las gracias a Zapataro. Y luego voy a pintar con un rotulador ¡Viva Franco!  en mi camiseta de Hello Kitty, me la voy a poner y me iré tan contenta al cole.


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