¿Se acuerdan de Claude Rains, el policía de Casablanca? ¿Y de Agustín González, el cura de La escopeta nacional y de tantas otras películas españolas? ¿Y de Víctor Mac Laglen, Walter Houston o Ward Bond, que contribuyeron tanto como Wayne a la épica del cine de John Ford? ¿Identifican a Manuel Alexandre, o a Chus Lampreave, o a Gabino Diego? Ninguno ha llegado a estrella, pero todos han hecho grande al cine. Es la gloria de los actores secundarios, a los que a veces se les llama genéricos o de carácter. Eufemismos aparte, fueron o son secundarios de lujo, que dieron brillo a sus películas. La radio también necesita estrellas, pero ahora que está tan de moda lo coral, han cobrado singular protagonismo sus acompañantes. El Duende ha tenido ocasión de conocer a algunos que por donde aparecieron dejaron huellas de estilo y personalidad tan acusados como los de los grandes secundarios del cine. Uno de ellos es Jorge Prádanos, un hombre de RNE de toda la vida a los que he aprendido a disfrutar mejor en el último tramo de mi andadura por las ondas. Quizás es una víctima más del mito de Ingres, aquel artista francés que, además de pintar maravillosamente cometió el error de tocar el violín muy bien. No se hasta qué punto es positivo destacar en dos o tres cosas, porque la gente tiende a simplificar y a colgarte una única etiqueta. Fernando Fernán-Gómez será siempre para el vulgo un actor, y me temo que pocos recordarán en el futuro que Plácido Domingo, además de cantar como los ángeles, es un estimable director de orquesta. Es el problema de Jorge. Prádanos es al mismo tiempo presentador, humorista, gastrónomo, cronista de viajes, melómano y juglar, sin haber recabado medallas en ninguna de las facetas de su poliédrica personalidad. Mucho equipaje para ser definido con una única palabra. Por eso -y mientras dure, pues me temo que le amenaza también la fecha de caducidad- dejará un perfume delicado y profundo allí donde suene su voz. Está mal que lo diga el Duende, pero creo que la tapita del Navegador que elaboraba con doña María o el padre Bonete de pinches es de esos pellizcos felices que dejan bouquet especial en la memoria radiofónica. En el Renacimiento a los tipos como Jorge se les definiría como humanistas, pero en la nueva radio que se avecina será mejor decir que a nivel calle, mola mazo. Que no están los tiempos para la lírica, y Jorge Prádanos, además de gran actor secundario, es un amigo.
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El Duende de la Radio by Luis Figuerola-Ferretti is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 2.5 España License.


Todo sea dicho, cada persona acaba encasillada en algo aunque destaque en muchas modalidades. es ley de vida, pues nuestro cerebrop ve demasiadio com’lejo etiquetar a una persona con varias profesiones, aportar muchos datos sobre dicha persona… es, al parecere de lña economia del pensamiento, la manera más facuil de recordar a una celebridad.
http://mamarrachi.wordpress.com
Sin duda fue el principio de una hermosa amistad. Lástima que nos quedáramos sin saber de los avatares de la continuidad de dicha amistad entre Rick y Henri. Yo, de Agustín González me quedo con “Los santos inocentes” y “Las bicicletas son para el verano”, también con Gabino Diego.
Jorge Prádanos, Carlos Garrido, Juan Morales, Javier R. Taboada, Mª Carmen Juan, Mª José Sastre, Jaume Sagalès, Rafael M. Simancas, Eva Orúe y tantos más segundos de a bordo forman la urdimbre más sólida de la radio, en la que se engarzan las estrellas para poder brillar…
Llevas razón con lo que dices de secundarios, pero me gusta muy poco esa palabra porque sin ellos el cine no tendría sentido y esa palabra parece decir que no aportaron lo suficiente para ser estrellas y nada más lejos de la realidad.
Has citado actores que a mi entender son la esencia misma del cine tanto español como mundial, cada uno ne su sitio, pues Agustín González ha sido una estrella, como Chus Lampreave, Gabino Diego, Manuel Alexandre, y tantos otros.
Debería crearse otra denominación que les diera el valor que tiene su excelente trabajo y no “secundarios” que suena a poco.
¡Grande, muy grande! Agustín González, sería secundario -hoy los llaman actores de carácter- pero llenaba la panatalla con sus apariciones.
Me alegro que el Ayuntamiento de Madrid le concediera una plaza con su nombre. Dignifica cualquier callejero ¿Cuántos Oscar hubiera ganado en Hollywood?
Los secundarios son el respaldo del actor principal. Sin ellos, su gloria disminuiría mucho. Ahí se ve la grandeza de las primeras estrellas, si saben compartir los premios.
Téngase en cuenta el ciclismo. La mayoría de los corredores que ganan el Tour de Francia suelen repartir el premio -unos 50 millones de pesetas- con el resto del equipo.
Julio César Iglesias siempre destacó por darle el mérito correspondiente a todos cuantos le rodeaban. Se te añora Julio César. Y al padre Bonete… Y a tantos y tantos y tantos que prematuramente nos privaron de su compañía.
¿Qué pasa cuándo ineptos llegan al poder?
Yo mismo soy y he sido un secundario. Me gustaba la metáfora: “como el relleno del pavo”. La radio sin secundarios, como el cine, como el pavo, siempre rewsultará demasiado seca.
En cuanto al término: secundario no es segundón. Y ningún actor secundario minimiza la importancia de su papel. Pero no soy partidario de zapaterizar también el diccionario. Suenen como suenen, las cosas son como son, y no hay por qué tirar de eufemismos para agradar al personal. ¿Eran más felices los obreros de la época de Franco porque les llamaran productores? ¿Ha aumentado la autoestima de los porteros por llamarse ahora conserjes o empleados de finca urbana?
jorge pradanos,carlos garrido,carlitos santos,barbarita alvarez,ciudadano garcia,juan manuel de prada,maria antonia valls,etc,etc.GRACIAS ,al gobierno actual,los otros quiza hubiesen hecho lo mismo,pero la medalla colgada no se de donde,se la llevan ellos,la otra tarde,mientras JULIO CESAR recibia un premio a lo grande enBILBAO,en RNE alas siete veinte de la tarde,era entrevistado ,un tal OSCAR LOPEZ,que jeta,se despacho diciendo que gracias a ellos PSOE,por fin se habia saneado el ente.Si es para ahorrar,el ministerio del cual depende ese medio,tendra que enviar fondos a SALUD,pues en septiembre,tienen a la mitad de la poblacion de baja por la depresion producida a los oyentes.
Le conoci en uno de los pasillos que rodean el estudio, dela que hoy todavia es su casa en Prado del Rei,me di cuenta rapido que acababa de conocer a un gran tipo,un BOHEMIO DE CINCO ESTRELLAS,la radio nos presento,el tiempo,y el hilo de la amistad hicieron lo demas.Con la multifuncionalidad, el polifacetismo,la emotividad que pone en todo lo que hace, espero y deseo que el nombre de JORGE PRADANOS,y sobre todo su voz siga,pero no en cualquier sitio dela casa de la radio.
TUS AMIGOS NO TE OLVIDAN…
Me alegra tanta emoción en torno a lo que yo llamaba “secundarios de lujo” (creo que del mismo texto se desprendía que ellos son primera categoría). Sobre el nuevo rumbo de la radio pública, el tiempo dirá. Siempre hay razones para justificar cualquier medida. Puede que se pierda audiencia rural, pero que se gane en oros feudos de más rentabilidad electoral. Sobre el ERE: se van unos, pero se contratan otros para suplir parte de lo que había en tantos despachos desiertos. Si se suman las compensaciones prejubilares y los nuevos contratos, y aún considerando el efecto mediático de SANEAR LA DEUDA DEL ENTE, la pregunta del millón…¿no habrá costado casi tanto el collar como el perro?
A veces los secundarios son más importantes que los mismos protagonistas y entre los que aparecen en tu lista el nombre de JORGE PRÁDANOS brilla por sí solo y es protagonista excepcional de todo cuanto hace. Le he conocido en una circunstancia muy especial en mi vida, descubriendo que es tan buen profesional como extraordinaria persona. Teniendo amigos como él, el mundo parece mejor.
Y efectivamente el Duende tiene razón al decir que “las tapitas” del Catedtrático y los comentarios sabrosísimos del Padre Bonete y Doña María, dejaban un “sabor” muy especial cada tarde.